Fritos de masa fina, crujientes y bañados en miel

Si es la primera vez que la haces, ojo con la temperatura del aceite. Es el punto más crítico para que no queden aceitosos o crudos por dentro. Usa un termómetro si puedes y mantenlo a 170°C. Fríe en pequeños lotes para que no baje la temperatura.
El reposo de la masa de 30 minutos no es opcional. Relaja el gluten y te permitirá estirarla fina y uniforme, sin que se encoja. Si se pega, espolvorea harina con moderación.
Al estirar, busca un grosor de 2-3 mm. Más grueso y quedarán gomosos; más fino y se romperán. Al formar el nudo, no apriutes demasiado para que se frían bien por dentro.
Para el baño, calienta la miel solo hasta que esté líquida, sin hervir. Si se calienta en exceso, se volverá espesa y pegajosa al enfriar. Sumerge los pestiños recién fritos y calientes para una mejor absorción y escúrrelos bien sobre el cazo.
Si no tienes anís seco, sustitúyelo por la misma cantidad de vino blanco o agua con un poco más de matalauva molida. Usa un aceite de oliva suave en la masa; un virgen extra intenso puede dominar demasiado. Consérvalos en un recipiente hermético, pero son mejores el mismo día.
Sustituir el vino blanco y el anís por 150 ml de leche templada y una cucharadita de esencia de anís.
Añadir una cucharadita de cabello de ángel o dulce de batata en el centro antes de dar forma a los pestiños.
En lugar de freír, pintar con huevo batido y hornear a 180°C durante 15-20 minutos hasta que estén dorados.
Guardar en un recipiente hermético separando las capas con papel de horno. Consumir preferiblemente en 3 días. No refrigerar para mantener la textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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