
Recetas Navideñas
Descubre recetas navideñas tradicionales y modernas: entrantes, platos principales y postres ideales para comidas y cenas de Navidad llenas de sabor.
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Rollitos de Ternera Rellenos de Puerro
Si quieres que siempre te salga bien, fija bien los rollitos con palillos de madera antes de sellarlos. Si la costura se abre en la sartén, perderás el relleno y los jugos. El punto más delicado es el sellado: la sartén debe estar bien caliente y el aceite humeando ligeramente para que la carne forme una costra rápidamente y no se pegue. Dóralos por todos los lados durante 2-3 minutos por lado sin moverlos demasiado.
La paciencia con el puerro es clave. Cocínalo a fuego medio-bajo los 15-20 minutos que indica la receta, hasta que esté muy blando y con un color dorado. Si lo cocinas a fuego alto, se quemará por fuera y quedará fibroso por dentro. Déjalo enfriar completamente antes de rellenar; si está caliente, ablandará la ternera y será más difícil de manipular.
Para el horneado, usa un termómetro de carne si puedes. La ternera estará en su punto alrededor de los 63-65°C en el centro. Si no tienes, el tiempo de 20-25 minutos a 180°C es una buena guía, pero vigílala: si la horneas de más, se secará. El reposo de 5 minutos después del horno es obligatorio para que los jugos se redistribuyan. Si los cortas antes, sangrarán en el plato.
No te saltes el paso de desglasar la sartén con el vino y el caldo. Esos fondos oscuros son puro sabor. Al reducirlos después del horno, obtendrás una salsa intensa con muy poco trabajo. Si la salsa queda muy líquida, déjala reducir un minuto más a fuego vivo. Si no tienes vino blanco, puedes usar solo caldo, pero le faltará acidez.
Para servirlos, retira los palillos con cuidado y córtalos en rodajas con un cuchillo bien afilado para que no se deshagan. Si sobra, guárdalos enteros en la nevera con su salsa y recaliéntalos suavemente en el microondas o en una sartén con un poco de agua para que no se sequen.

Pastel de Salmón y Queso Crema
El punto delicado de esta receta está en lograr la textura firme y untable. Para eso, dos cosas son clave: que el queso crema y la mantequilla estén a temperatura ambiente para batirse bien, y respetar el tiempo de refrigeración de al menos 4 horas, mejor toda la noche. Si lo sacas antes, se desparramará al cortarlo.
Al mezclar, integra primero bien los lácteos con las hierbas y el limón. Luego, añade el salmón ahumado desmenuzado con movimientos suaves, para que se distribuya pero no se convierta en puré. Prueba antes de añadir sal, porque el salmón ya la lleva.
Para que el desmolde sea limpio, forra bien el fondo del molde con film transparente que sobresalga por los lados. Al verter la mezcla, presiónala bien con la espátula para eliminar huecos de aire. Así, al darle la vuelta después de enfriar, saldrá entero y firme.
Si no tienes eneldo fresco, puedes usar perejil o incluso un poco de anís. Para servir, lo clásico son galletas saladas o pan de centeno tostado. Se conserva bien tapado en la nevera 2-3 días.

Bocados de Pollo al Horno con Setas
Antes de ponerte con todo, mira esto: el éxito de estos bocados depende de que el relleno de setas esté bien seco. Si queda húmedo, el pan rallado se empapará y no dorará bien. Por eso, en el paso 1, es clave cocinar las setas hasta que hayan soltado toda su agua y estén doradas. No tengas prisa en este punto.
Al aplanar las pechugas, hazlo con cuidado para que no se rompan. Un grosor uniforme de 1 cm te permitirá envolver el relleno sin problemas. Si algún trozo es más fino, puede rasgarse. Para formar los paquetes, no pongas demasiado relleno y ciérralos bien, usando un palillo si es necesario. Si se abren en el horno, se secarán.
El empanado es sencillo, pero asegúrate de presionar bien la mezcla de pan y parmesano contra el pollo después de pasarlo por el aceite. Así se creará una capa crujiente. En el horno, darles la vuelta a mitad de cocción es imprescindible para que se doren por todos lados. El punto exacto lo sabrás cuando el exterior esté dorado y, al pinchar el pollo más grueso, los jugos salgan claros.
Si no tienes setas variadas, champiñones comunes funcionan perfectamente. Y para el empanado, el pimentón dulce aporta color y un toque suave, pero puedes omitirlo si no lo tienes. Déjalos reposar un par de minutos fuera del horno antes de servir; así los jugos se redistribuyen y no se escapan al cortarlos. Se conservan bien un día en la nevera y se pueden recalentar suavemente en el horno para recuperar algo de textura.
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Pierna de Cordero al Curry Suave con Patatas Panadera
Si no quieres que se estropee al final, controla la potencia del fuego cuando añadas la leche de coco. Si hierve con fuerza, puede cortarse. Lo ideal es que solo burbujee suavemente durante toda la cocción.
El punto de partida es el marinado. Frota bien la mezcla de curry, cúrcuma y comino por toda la pierna y déjala reposar esos 30 minutos a temperatura ambiente. Esto no solo da sabor, sino que ayuda a que la carne quede más tierna. Luego, al sellarla, tómate tu tiempo para que quede bien dorada por todos los lados; ese color y los jugos caramelizados en el fondo de la olla son la base del sabor de la salsa.
Cuando la carne vuelva a la olla con el caldo y la leche de coco, la clave es la paciencia. Cocina a fuego lento, tapado, durante 1 hora y 30 minutos y dale la vuelta cada media hora para que se impregne uniformemente. La señal de que está listo es que la carne se desprenda fácilmente del hueso con un tenedor.
Para las patatas panadera, el truco está en el corte: haz cortes finos a lo ancho de la patata sin llegar al final, para que quede como un abanico. Así se cocinan por dentro mientras los bordes se doran. Impregna bien cada ranura con la mezcla de aceite, ajo y romero para que queden sabrosas. En el horno a 200°C tardarán unos 45-50 minutos en quedar perfectas: crujientes por fuera y cremosas dentro.
Un último consejo: cuando retires el cordero, deja que repose 10 minutos antes de servir. Eso permite que los jugos se redistribuyan y la carne quede más jugosa. Aprovecha ese tiempo para comprobar la salsa. Si te parece muy líquida, puedes cocinarla un par de minutos a fuego más alto para que espese ligeramente.
Si no tienes leche de coco, puedes usar nata líquida para cocinar, aunque el sabor será menos aromático. Y si el cordero se te queda muy grande para la olla, no pasa nada por partirlo en dos trozos grandes antes de sellarlo; se cocinará igual de bien.

Corvina a la Marinera con Puré de Patata
El error más típico aquí es cocinar el pescado directamente en la salsa, lo que lo cuece en exceso y lo desmenuza. La clave es dorar primero los filetes de corvina enharinada en una sartén aparte, solo 2-3 minutos por lado, y luego integrarlos al final. Así mantienes su textura firme y jugosa.
Para la salsa, no te saltes reducir el vino blanco a la mitad tras el sofrito. Es el paso que elimina la acidez y concentra el sabor. Después, con el caldo y el azafrán, déjala cocinar esos 10 minutos a fuego medio para que espese ligeramente.
Añade los mejillones y gambas al final, con la salsa ya hecha. Con 5-7 minutos tapados bastará; si los cueces demasiado, las gambas se pondrán gomosas. Tira cualquier mejillón que no se abra.
El puré pide patatas harinosas, cocidas bien tiernas. Escúrrelas muy bien y pásalas por el pasapurés cuando aún estén calientes. Añade la mantequilla y la leche caliente poco a poco, batiendo, hasta lograr la cremosidad que busques. Si lo preparas con antelación, tápalo con film tocando la superficie para que no se forme costra.
Para montar, sirve el puré bien caliente, coloca el pescado encima y baña con la salsa y los mariscos. Si la salsa queda muy líquida, puedes espesarla un minuto más a fuego vivo. Sirve al momento, con perejil fresco picado.

Mero a la bilbaína con couscous
Para clavar el punto, céntrate en el remojo de los pimientos choriceros. Si no se ablandan bien en agua caliente durante 20 minutos, la salsa perderá su cuerpo y sabor característico. Tritura bien la pulpa sin piel ni semillas hasta que quede un puré fino; es la base de todo.
Al hacer la base de la salsa, no tengas prisa en rehogar la cebolla. Esos 10 minutos a fuego medio son clave para que suelte todo su dulzor sin quemarse. Cuando añadas el pimentón, mézclalo rápido para que no se amargue.
El momento más delicado es cocinar el mero. Primero séllalo bien en una sartén para que coja color, pero el cocinado real lo hará en la salsa. Una vez lo pases a la cazuela, tápala y déjalo a fuego muy bajo solo 8-10 minutos. El pescado está listo cuando se separa en láminas al tocarlo con un tenedor, pero sigue jugoso por dentro. Pasarte aquí es el error más común.
Para el couscous, usa caldo de verduras bien caliente, no solo agua. Tápalo y deja reposar exactamente 5 minutos; luego desgránalo con un tenedor para que quede suelto. Añade el limón y las especias al final para que el aroma se mantenga fresco.
Si no encuentras pimientos choriceros, puedes sustituirlos por una cucharada generosa de pimentón ahumado de buena calidad, aunque el sabor será menos complejo. Sirve el couscous en el momento, ya que si espera se apelmaza. El plato completo no mejora con el recalentado, así que sírvelo todo recién hecho.

Nacatamales Nicaragüenses

Arroz Caldoso de Bogavante

Lomo de Cerdo Relleno de Setas

Cabrito Asado Colombiano

Pernil Venezolano

Bacalhau com Natas

Puré de Patatas Clásico

Redondo de Ternera en Olla Rápida

Filet Mignon con Salsa de Pimienta

Kleftiko de Cordero

Porchetta Romana

Pollo Asado al Limón

Rouladen Alemanes

Osobuco a la Milanesa

Lasaña de Verduras con Tomate Artesano

Solomillo al Whisky

Pimientos Rellenos de Bacalao

Batatas Asadas con Miel y Especias

Tournedos Rossini

Tamales Colombianos

Tamales Salados Tradicionales

Mole Poblano con Pollo

Sunday Roast Tradicional Británico

Puré de Patata Básico

Sauerbraten Renano

Beef Wellington

Magret de Pato a la Naranja

Pato Laqueado Pekinés

Codillo de Cerdo al Horno

Cordero Asado con Costra de Hierbas y Puré de Nabos

Boeuf Bourguignon Lionés con Ajo
