Un plato tradicional marroquí de cordero tierno cocido lentamente con especias aromáticas

El costillar de cordero en tajine es una preparación tradicional de la cocina marroquí que combina la ternura de la carne de cordero con la riqueza de especias como el comino, la cúrcuma y el jengibre. Este método de cocción lenta en un tajine de barro permite que los sabores se integren profundamente, creando una salsa espesa y aromática que impregna cada bocado de cordero.
La textura del cordero cocinado de esta manera es excepcionalmente tierna, deshaciéndose fácilmente con el tenedor mientras mantiene su jugosidad natural. La combinación de especias aporta calidez y complejidad sin resultar abrumadora, con notas terrosas del comino, picante suave del jengibre y el color dorado característico de la cúrcuma.
El yogur con menta que acompaña este plato proporciona un contraste refrescante y cremoso que equilibra la riqueza del cordero. La menta fresca añade un toque herbáceo y vibrante que realza todos los sabores, mientras que el yogur aporta acidez y suavidad a la experiencia gastronómica.
Para la presentación, se recomienda servir el costillar directamente en el tajine si se dispone de uno, o en una fuente honda que mantenga el calor. Colocar las costillas sobre un lecho de cuscús o arroz pilaf, bañar con la salsa generosamente y coronar con el yogur de menta y algunas hojas de menta fresca adicionales.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se desea impresionar a los comensales con sabores auténticos y una presentación espectacular. La cocción lenta permite que los invitados anticipen la comida mientras los aromas se esparcen por toda la casa.
Para una experiencia completa, acompañar con pan árabe caliente para mojar en la deliciosa salsa y con una ensalada fresca de tomate y pepino para contrastar con la riqueza del cordero.
Sustituir el cordero por garbanzos cocidos y berenjenas en cubos. Cocinar las berenjenas primero hasta que estén doradas, luego seguir el mismo procedimiento con las especias y salsa.
Añadir al final de la cocción pasas o albaricoques secos picados para un toque dulce que contrasta con las especias.
Incorporar 1-2 chiles secos o una cucharadita de harissa a la salsa para quienes prefieren un toque picante.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalentar a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de agua o caldo si la salsa está muy espesa.