Una sopa reconfortante y nutritiva con col, zanahorias y patatas

La sopa de col es un plato tradicional que ha sido parte de la cocina española durante generaciones. Originaria de las regiones rurales, esta sopa se preparaba con los ingredientes básicos disponibles en las huertas familiares, convirtiéndose en un plato reconfortante para los días fríos y en una forma nutritiva de alimentar a la familia.
Esta versión combina la dulzura natural de la col con el sabor terroso de las zanahorias y la textura cremosa de las patatas. El caldo de pollo aporta profundidad de sabor, mientras que el laurel y el tomillo añaden notas aromáticas que complementan perfectamente los vegetales. La sopa resulta ligera pero sustanciosa, ideal para una comida completa.
La textura es suave y reconfortante, con los vegetales cocidos hasta el punto perfecto donde mantienen su estructura pero se deshacen ligeramente en la boca. El caldo es transparente pero lleno de sabor, con un equilibrio perfecto entre lo salado y lo dulce natural de los vegetales.
Para la presentación, se recomienda servir la sopa bien caliente en cuencos hondos, adornada con un poco de perejil fresco picado. El contraste del verde brillante del perejil contra el caldo dorado crea una presentación atractiva y apetitosa. Se puede acompañar con rebanadas de pan crujiente para mojar en el caldo.
Esta sopa es especialmente versátil y se puede adaptar según la temporada y los ingredientes disponibles. En invierno, se puede añadir un poco más de patata para hacerla más sustanciosa, mientras que en verano se puede usar col más tierna y añadir hierbas frescas como albahaca o menta para un toque refrescante.
Es importante cocinar la col el tiempo justo para que no pierda su textura ni se vuelva demasiado blanda. La clave está en añadir los vegetales en el orden correcto, comenzando por los que requieren más tiempo de cocción y terminando con los más delicados.
Añade 150g de chorizo picado en rodajas al sofrito de cebolla para un sabor más intenso y picante.
Tritura la mitad de la sopa con una batidora de mano y mézclala con la otra mitad para una textura más cremosa.
Añade una lata de garbanzos escurridos durante los últimos 10 minutos de cocción para aumentar el contenido proteico.
Deja enfriar completamente la sopa antes de transferirla a un recipiente hermético. Refrigera hasta por 3 días. Calienta a fuego medio revolviendo ocasionalmente antes de servir.