Un clásico alemán con piel crujiente y carne tierna

El codillo de cerdo al horno es un plato tradicional alemán que conquista por su contraste de texturas: una piel dorada y crujiente que se abre paso hacia una carne jugosa y tierna que se deshace con solo tocarla. Originario de la región de Baviera, este plato se ha convertido en un símbolo de la gastronomía centroeuropea, especialmente popular durante los festivales de otoño como el Oktoberfest, donde se sirve acompañado de chucrut y puré de patatas.
La magia de este plato reside en su proceso de cocción lenta, que permite que los tejidos conectivos del codillo se deshagan completamente, transformando un corte de carne inicialmente duro en un manjar suculento. La piel, previamente marcada con cortes en forma de diamante, se transforma en una costra crujiente que contrasta maravillosamente con la ternura interior. El aroma que inunda la cocina durante las horas de horneado es simplemente irresistible.
Para lograr la textura perfecta, es fundamental seguir dos etapas de cocción: primero a temperatura baja para ablandar la carne, y luego a temperatura alta para dorar la piel. El secreto de la piel crujiente está en secarla bien antes de hornear y aplicar sal generosamente. Algunos cocineros incluso utilizan un secador de pelo para eliminar toda la humedad superficial, asegurando así ese crujido característico.
En cuanto al sabor, el codillo ofrece una experiencia compleja: notas saladas de la piel, dulzura natural de la carne de cerdo, y los matices herbales del romero y el tomillo que penetran durante la cocción lenta. La cerveza oscura utilizada en el fondo de cocción aporta un toque amargo y maltoso que equilibra perfectamente la riqueza de la grasa.
Para la presentación, se recomienda servir el codillo entero sobre una tabla de madera rústica, acompañado de los vegetales asados que han cocinado junto a la carne. La guarnición tradicional incluye chucrut casero, puré de patatas cremoso y mostaza alemana de grano entero. Decorar con ramitas de romero fresco y rodajas de manzana asada añade un toque de color y frescura.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar a los comensales con una preparación que, aunque requiere tiempo, ofrece resultados espectaculares. La satisfacción de partir la piel crujiente y descubrir la carne tierna debajo es una experiencia culinaria que merece la pena esperar.
Sustituye parte de la cerveza por una mezcla de miel y mostaza Dijon para un sabor más dulce y aromático.
Añade semillas de hinojo, enebro y clavo al fondo de cocción para un perfil de sabor más complejo.
Incorpora rodajas de manzana y ciruelas pasas durante la última media hora de cocción para un toque afrutado.
Guarda el codillo y las verduras por separado en recipientes herméticos. Calienta en el horno a 180°C durante 15-20 minutos.