Un clásico francés con salsa cítrica y piel crujiente

El magret de pato a la naranja es un plato emblemático de la cocina francesa que combina la riqueza de la carne de pato con la frescura y acidez de los cítricos. Originario de la región de la Dordoña, este plato se popularizó en los años 60 y se convirtió en un símbolo de la haute cuisine francesa. La técnica de cocción del magret, con su piel crujiente y su interior jugoso, requiere precisión y atención al detalle.
La textura del magret es verdaderamente especial: la piel se cocina hasta alcanzar una crujiencia perfecta, mientras que la carne mantiene su jugosidad y ternura característica. El contraste entre la grasa de la piel y la magra de la carne crea una experiencia sensorial única. La salsa de naranja, con su equilibrio entre dulce y ácido, corta la riqueza del pato y limpia el paladar.
El sabor es complejo y sofisticado: notas terrosas y profundas del pato se combinan con la brillantez cítrica de la naranja, mientras que el coñac y el vino añaden capas de sabor que se desarrollan en el paladar. La reducción de la salsa concentra todos estos sabores en una emulsión sedosa que baña cada bocado.
Para la presentación, se recomienda cortar el magret en láminas finas en diagonal, mostrando el hermoso color rosado del interior. La salsa se sirve alrededor o sobre las láminas, decorando con piel de naranja confitada y unas hojas de perejil fresco. Acompañar con puré de patatas o verduras asadas realza aún más el plato.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se busca impresionar a los comensales con una preparación clásica pero siempre elegante. La clave del éxito está en respetar los tiempos de cocción y en trabajar la salsa con paciencia hasta obtener la consistencia perfecta.
Un consejo importante es dejar reposar el magret después de cocinarlo para que los jugos se redistribuyan, asegurando que cada rebanada sea perfectamente jugosa. La calidad de los ingredientes, especialmente del magret y las naranjas, marca una diferencia notable en el resultado final.
Sustituir la naranja por frambuesas o arándanos para una salsa más afrutada y menos ácida.
Marinar el magret en jugo de naranja, soja y jengibre durante 2 horas antes de cocinar.
Sustituir la mantequilla de la salsa por nata ligera o yogur griego.
Guardar el magret y la salsa por separado en recipientes herméticos. Calentar el magret en el horno a 180°C durante 10 minutos y la salsa a fuego bajo, removiendo.