Clásico pato crujiente con salsa agridulce

El pato laqueado pekinés es uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía china, originario de la región de Pekín. Esta receta tradicional requiere paciencia y técnica, pero el resultado es una experiencia culinaria inolvidable que combina piel crujiente con carne tierna y jugosa.
La preparación comienza con un proceso de secado que puede llevar varios días, donde el pato se cuelga para que la piel se seque completamente. Este paso es crucial para lograr esa textura característica que se deshace en la boca. La salsa laqueada, hecha con miel, salsa de soja y especias, se aplica en varias capas para crear un glaseado brillante y aromático.
El sabor es una perfecta armonía entre lo dulce y lo salado, con notas de anís estrellado, jengibre y canela que impregnan la carne durante la cocción lenta. La piel adquiere un tono ámbar profundo y una textura quebradiza que contrasta maravillosamente con la suavidad de la carne.
Para servir, se presenta tradicionalmente en finas rebanadas acompañadas de panqueques chinos, cebolleta en juliana y pepino. Cada comensal arma su propio rollito, untando primero el panqueque con salsa hoisin antes de añadir los ingredientes. La presentación suele ser espectacular, con el pato entero cortado frente a los comensales.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar a los invitados con una auténtica experiencia gastronómica china. Aunque requiere tiempo y dedicación, cada paso del proceso contribuye a crear un plato que trasciende lo ordinario y se convierte en un verdadero festín.
Consejos clave incluyen usar un pato de buena calidad, asegurar una ventilación adecuada durante el secado, y mantener una temperatura constante durante el horneado. La paciencia es la mejor aliada para lograr ese equilibrio perfecto entre textura y sabor que define al auténtico pato laqueado pekinés.
Usa muslos de pato en lugar del pato entero y reduce el tiempo de secado a 4-6 horas en el refrigerador.
Sustituye la salsa de soja por tamari y asegúrate de que los panqueques chinos sean sin gluten o usa lechuga como envoltura.
Guarda la carne y la piel por separado en recipientes herméticos. Calienta la carne al vapor y la piel en el horno para recuperar la textura crujiente.