Un entrante elegante y cremoso perfecto para ocasiones especiales

Este pastel de salmón y queso crema es una deliciosa opción para comenzar cualquier comida especial. Su textura suave y cremosa combina perfectamente con el sabor ahumado del salmón, creando un equilibrio de sabores que deleitará a tus invitados. La presentación en forma de pastel permite cortarlo en porciones elegantes que se sirven fácilmente en galletas saladas o pan tostado.
Originario de la tradición culinaria europea, este tipo de pasteles fríos han sido populares durante décadas en celebraciones y eventos formales. La combinación de pescado ahumado con productos lácteos cremosos es un clásico que nunca pasa de moda, adaptándose perfectamente a diferentes ocasiones desde cenas románticas hasta reuniones familiares importantes.
La textura es suave y untable, con una consistencia firme pero cremosa que se deshace delicadamente en el paladar. El sabor predominante es el del salmón ahumado, complementado por la suavidad del queso crema y el toque ácido del limón. Las hierbas frescas añaden un contraste aromático que realza todos los componentes del pastel.
Para la presentación, se recomienda desmoldar el pastel sobre una tabla de madera o plato de servicio grande, decorando con eneldo fresco, rodajas de limón y alcaparras. Se puede acompañar con galletas saladas tipo cracker, pan de centeno tostado o incluso crudités de verduras para una opción más ligera. El contraste de colores entre el rosa del salmón y el verde de las hierbas crea una presentación visualmente atractiva.
Este pastel se prepara con anticipación, lo que lo hace ideal para planificar eventos ya que necesita tiempo de refrigeración para adquirir la consistencia adecuada. La versatilidad de la receta permite adaptaciones según los ingredientes disponibles, manteniendo siempre la elegancia y sofisticación que caracteriza a un buen entrante.
Es importante utilizar ingredientes de calidad, especialmente el salmón ahumado, ya que es el protagonista del plato. Un buen salmón noruego o escocés hará la diferencia en el resultado final. La paciencia durante el tiempo de refrigeración es clave para lograr la textura perfecta que permitirá cortar porciones limpias y presentables.
Sustituye el salmón ahumado por atún en conserva de buena calidad, escurrido y desmenuzado. Añade 1 cucharadita de mostaza de Dijon para darle un toque picante.
Reemplaza el salmón por 400g de champiñones salteados y picados finamente. Añade 2 cucharadas de perejil fresco y 1 diente de ajo picado para más sabor.
Conservar en refrigerador cubierto con film transparente. No congelar ya que la textura del queso crema se alteraría.