Un clásico cremoso y versátil para acompañar cualquier plato

El puré de patata es uno de los acompañamientos más clásicos y versátiles de la gastronomía mundial. Originario de Francia en el siglo XVIII, este plato humilde se ha convertido en un elemento fundamental en mesas de todo el mundo. Su textura cremosa y su sabor suave lo convierten en el compañero perfecto para carnes asadas, guisos y pescados.
La clave de un buen puré de patata reside en la elección de las patatas adecuadas. Las variedades harinosas como la Kennebec o la Monalisa son ideales porque se deshacen fácilmente al cocer, creando una textura uniforme y sedosa. La proporción de mantequilla y leche es fundamental para lograr la consistencia perfecta: ni demasiado líquido que lo haga aguado, ni demasiado espeso que lo vuelva pesado.
El proceso de elaboración es sencillo pero requiere atención en los detalles. Cocer las patatas con piel ayuda a que no absorban demasiada agua, manteniendo su sabor concentrado. El momento de añadir la mantequilla y la leche tibia es crucial: si están demasiado frías, el puré puede quedar grumoso; si están demasiado calientes, la mantequilla podría separarse.
Para presentar el puré de patata, se pueden utilizar diferentes técnicas. La clásica es servirlo en un cuenco con un pequeño hueco en el centro donde se puede colocar un trozo de mantequilla que se derretirá lentamente. También se puede utilizar una manga pastelera para crear elegantes rosetones o montículos decorativos. Un toque final de pimienta negra recién molida y un poco de perejil picado añaden color y sabor.
Este puré básico sirve como base para numerosas variaciones. Se puede enriquecer con ajo asado, queso parmesano rallado, hierbas frescas o incluso trufa. Su versatilidad lo convierte en un imprescindible en cualquier cocina, desde la más humilde hasta la más sofisticada.
El puré de patata se conserva bien en refrigeración durante 2-3 días, aunque es mejor consumirlo recién hecho. Para recalentarlo, se recomienda añadir un poco de leche o nata y calentarlo a fuego lento mientras se remueve constantemente para evitar que se pegue o se seque.
Añadir 4-5 dientes de ajo asados al puré junto con la mantequilla y la leche
Incorporar 100g de queso parmesano o gruyère rallado al puré caliente
Mezclar al final 2 cucharadas de cebollino, perifollo y estragón picados
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, añadir un poco de leche y calentar a fuego lremo removiendo constantemente.