El clásico mexicano con su compleja salsa de chiles y chocolate

El mole poblano es uno de los platillos más emblemáticos de la gastronomía mexicana, originario del estado de Puebla. Su historia se remonta al siglo XVII, cuando las monjas del Convento de Santa Rosa lo crearon para celebrar la visita del virrey. Esta salsa compleja y aromática combina ingredientes indígenas como el chile y el chocolate con especias traídas de Europa, creando una fusión única que representa la identidad mestiza de México.
El sabor del mole poblano es una experiencia sensorial inigualable: comienza con notas ahumadas de los chiles secos, seguido por la dulzura del chocolate y la fruta, el toque terroso de las semillas y nueces, y finalmente un fondo especiado que perdura en el paladar. La textura debe ser sedosa y aterciopelada, ni demasiado espesa ni demasiado líquida, que cubra perfectamente el pollo sin escurrirse.
La preparación requiere paciencia y dedicación, ya que cada ingrediente debe tostarse por separado para desarrollar su máximo sabor. El proceso de molienda tradicional en metate aporta una textura única, aunque hoy en día se puede utilizar licuadora. La clave está en el balance perfecto entre lo dulce, lo salado, lo picante y lo amargo.
Para la presentación, se sirve el pollo bañado generosamente con la salsa de mole, acompañado de arroz blanco y tortillas de maíz recién hechas. Tradicionalmente se decora con ajonjolí tostado y se acompaña con frijoles refritos. El contraste visual entre el color café oscuro del mole, el blanco del arroz y el amarillo de los frijoles crea una composición muy atractiva.
Este platillo es ideal para celebraciones familiares, fiestas patrias y ocasiones especiales. Aunque su preparación requiere tiempo, el resultado justifica cada minuto invertido. El mole mejora con el tiempo, por lo que se recomienda prepararlo un día antes para que los sabores se integren perfectamente.
Al servir, se puede añadir un toque final de aceite de ajonjolí caliente sobre el mole para darle brillo. Las tortillas son esenciales para disfrutar cada gota de la deliciosa salsa. Para una experiencia completa, se recomienda acompañar con una bebida refrescante como agua de horchata o jamaica.
Sustituye el pollo por champiñones portobello o berenjenas asadas. Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
En lugar de pollo, utiliza pierna de cerdo cocida y deshebrada. El cerdo combina excelentemente con los sabores del mole.
Utiliza pasta de mole preparada y añade caldo de pollo, chocolate y especias adicionales para personalizar el sabor.
Guarda el mole en recipientes herméticos en el refrigerador. Separa el pollo de la salsa si planeas almacenarlo por más de 3 días. Calienta a fuego bajo revolviendo frecuentemente.