Un clásico marroquí dulce y salado con especias aromáticas

El tagine de pollo con ciruelas es un plato emblemático de la cocina marroquí que combina magistralmente los sabores dulces y salados en una preparación lenta y aromática. Este guiso tradicional toma su nombre del utensilio de cocina en el que se prepara, el tagine, una olla de barro con tapa cónica que permite una cocción lenta y conservación perfecta de los jugos. La combinación de especias como la canela, el jengibre y el azafrán con la dulzura natural de las ciruelas crea una armonía de sabores que transporta directamente a los zocos de Marrakech.
La textura del pollo resulta increíblemente tierna y jugosa tras la cocción prolongada en el caldo especiado, desprendiéndose fácilmente del hueso. Las ciruelas, previamente remojadas, aportan una dulzura natural que contrasta elegantemente con la salinidad del caldo y la profundidad de las especias. La cebolla caramelizada y las almendras tostadas añaden capas adicionales de sabor y textura, creando un plato complejo pero equilibrado.
Este tagine es perfecto para compartir en familia o con amigos, ya que su preparación invita a la conversación y al disfrute pausado. Tradicionalmente se sirve directamente en el tagine de barro para mantener el calor durante toda la comida, acompañado de cuscús esponjoso que absorbe deliciosamente el caldo aromático. La presentación final con las almendras tostadas y el perejil fresco no solo añade color sino también un contraste de texturas.
Para lograr el auténtico sabor marroquí, es fundamental tostar ligeramente las especias antes de añadirlas al guiso, lo que potencia sus aceites esenciales y aromas. La cocción lenta es clave para permitir que todos los sabores se integren perfectamente. Si no dispones de un tagine tradicional, una olla de cocción lenta o una cazuela pesada con tapa ajustada funcionarán perfectamente.
Este plato representa la esencia de la hospitalidad marroquí, donde la comida se convierte en un ritual social que puede prolongarse durante horas. Es ideal para ocasiones especiales pero lo suficientemente sencillo para preparar en un día cotidiano cuando se desea algo extraordinario. La versatilidad del tagine permite adaptar las especias al gusto personal, aunque la combinación clásica ofrece un equilibrio probado durante siglos.
Al servir, asegúrate de presentar el tagine en el centro de la mesa para que cada comensal pueda servirse directamente, creando una experiencia comunitaria auténtica. El aroma que se desprende al destapar el tagine es parte integral de la experiencia culinaria, anunciando la riqueza de sabores que aguardan dentro.
Sustituye el pollo por 800g de carne de cordero cortada en trozos. Aumenta el tiempo de cocción a 2 horas para que la carne quede tierna.
Omite el pollo y usa garbanzos cocidos y verduras como zanahorias, calabaza y berenjenas. Usa caldo de verduras en lugar de caldo de pollo.
Acompaña con cuscús integral en lugar del tradicional para añadir fibra y nutrientes adicionales.
Deja enfriar completamente el tagine, luego transfiere a un recipiente hermético. Calienta a fuego bajo en una cazuela, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario para rehidratar.