Albóndigas jugosas de cerdo y ternera en salsa de tomate casera

El secreto para que salga bien está en la mezcla de carnes y el sellado. Usa partes con algo de grasa, como la aguja de cerdo y la falda de ternera, para que las albóndigas queden jugosas. El pan rallado y el huevo son los ligantes, pero no te pases: 50g de pan y un huevo para 600g de carne es la proporción justa. Si la masa te queda muy blanda y se deshace al formar las bolitas, añade un poco más de pan. Déjala reposar en la nevera 15 minutos; se manejará mucho mejor.
A la hora de dorarlas, el aceite debe estar bien caliente. El objetivo no es cocinarlas del todo, sino sellarlas rápidamente para que no suelten jugo dentro de la salsa. Hazlo en dos o tres tandas para no amontonarlas en la sartén; si se tocan, se cuecen al vapor y no se doran. Reserva las albóndigas en papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
Para la salsa, aprovecha los jugos y fondos que quedaron en la sartén. Es ahí donde está el sabor. Pocha la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente, sin que se queme. Añade el ajo solo al final, pues se quema fácil y amarga. El azúcar no es opcional: equilibra la acidez del tomate. Deja que el vino blanco reduzca un minuto antes de echar el tomate y el caldo.
La cocción final es clave. Introduce las albóndigas ya selladas en la salsa y tapa la cazuela. Debe cocer a fuego lento, con un burbujeo muy suave, durante 20-25 minutos. Si hierve a borbotones, las albóndigas se pueden romper y quedar duras. Dales la vuelta con cuidado a mitad de cocción. El reposo final de 5 minutos fuera del fuego es importante para que la carne se asiente y absorba salsa.
Si la salsa te queda muy líquida, destapa la cazuela los últimos 5-10 minutos para que evapore. Si prefieres una textura más fina, puedes triturarla con una batidora de brazo antes de meter las albóndigas. Este plato mejora al día siguiente; consérvalo en la nevera y recaliéntalo a fuego bajo. Si se queda espesa, añade un chorrito de agua o caldo.
Añadir 200g de guisantes congelados a la salsa durante los últimos 10 minutos de cocción.
Colocar las albóndigas enharinadas en una bandeja de horno con un poco de aceite y hornear a 200°C durante 15 minutos antes de añadirlas a la salsa.
Añadir 1 cucharadita de pimentón picante o una guindilla pequeña a la salsa para darle un toque picante.
Dejar enfriar completamente las albóndigas en salsa, luego guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Se pueden recalentar en una cazuela a fuego bajo o en el microondas.
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23 de febrero de 2026
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