Un entrante sofisticado que combina la delicadeza de las alcachofas con el sabor intenso del jamón ibérico

Las alcachofas confitadas con jamón ibérico y yema curada representan una fusión perfecta entre la tradición mediterránea y la alta cocina española. Este plato tiene sus raíces en la cocina de temporada, aprovechando las alcachofas en su punto óptimo de maduración, que se confitan lentamente para realzar su dulzor natural y textura aterciopelada.
El confitado de las alcachofas es un proceso que requiere paciencia pero que recompensa con creces. Al cocinarse a baja temperatura en aceite de oliva virgen extra, las alcachofas desarrollan una textura melosa en su interior mientras mantienen una ligera firmeza en las hojas exteriores. Este método de cocción permite que absorban los aromas del aceite y las hierbas, creando un sabor complejo y profundo.
El jamón ibérico aporta el contrapunto perfecto con su intenso sabor umami y su textura ligeramente crujiente cuando se fríe brevemente. La grasa infiltrada del jamón se funde con el aceite de confitado, creando una sinfonía de sabores que envuelve cada bocado. La calidad del jamón es fundamental para este plato, recomendándose siempre ibérico de bellota para obtener el máximo sabor.
La yema curada añade el toque final de lujo y sofisticación. Al curarse con sal y azúcar durante varias horas, la yema adquiere una textura cremosa pero firme, similar a un queso curado, que al romperse sobre las alcachofas crea una salsa natural rica y sedosa. Este elemento aporta un contraste de temperaturas y texturas que eleva el plato a otro nivel.
Para la presentación, se recomienda disponer las alcachofas confitadas en un plato amplio, coronadas con las láminas crujientes de jamón ibérico y la yema curada desmigada por encima. Un chorrito final de aceite de confitado aromatizado y unas escamas de sal Maldon completan la composición. Este plato es ideal para comenzar una cena especial, ya que despierta el paladar sin saturarlo, preparándolo para los platos siguientes.
El equilibrio entre lo dulce de las alcachofas, lo salado del jamón y lo cremoso de la yema crea una experiencia gastronómica memorable. Cada elemento mantiene su identidad mientras se complementa perfectamente con los demás, demostrando que la simplicidad de ingredientes de calidad, tratados con respeto y técnica, puede dar lugar a platos extraordinarios.
Sustituye el jamón ibérico por láminas de setas shiitake salteadas con ajo y pimentón
Añade virutas de queso manchego curado sobre las alcachofas antes de servir
Las alcachofas confitadas se pueden conservar en el aceite de confitado en un recipiente hermético en nevera hasta 2 días. Las yemas curadas consumir el mismo día.
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