Dulce típico de Lima con relleno de manjar blanco y cubierto de azúcar glas

El alfajor peruano es un dulce tradicional que tiene sus raíces en la época colonial, cuando los españoles trajeron sus recetas a América. A diferencia de los alfajores argentinos o chilenos, la versión peruana se caracteriza por su textura arenosa y suave, con un relleno generoso de manjar blanco (dulce de leche) y un acabado final con azúcar glas que le da un toque elegante y dulce.
Este postre es especialmente popular en Lima y la costa peruana, donde se consume durante festividades, reuniones familiares y como regalo tradicional. La combinación de la masa mantecosa con el dulce de leche cremoso crea un contraste de texturas que se derrite en la boca, ofreciendo una experiencia dulce pero no empalagosa.
La preparación requiere paciencia pero es relativamente sencilla. La clave está en lograr una masa quebradiza pero que mantenga su forma durante el horneado, y en usar un manjar blanco de buena calidad para el relleno. El tiempo de reposo de la masa es fundamental para desarrollar los sabores y la textura adecuada.
Para la presentación, tradicionalmente se espolvorean con abundante azúcar glas, aunque algunas versiones modernas incluyen chocolate derretido o coco rallado. Se sirven a temperatura ambiente, preferiblemente acompañados de un café negro o una infusión de hierbas para balancear la dulzura.
Este postre es perfecto para compartir, ya que cada alfajor individual es generoso en tamaño. Se conservan bien durante varios días en un recipiente hermético, lo que los hace ideales para preparar con anticipación para eventos especiales o como regalo casero.
La versatilidad del alfajor peruano permite variaciones interesantes, como añadir nueces picadas a la masa, usar diferentes tipos de dulce de leche, o incluso incorporar especias como canela o clavo de olor para darle un toque navideño especial.
Sustituir 50 g de harina por cacao en polvo sin azúcar y cubrir con chocolate derretido en lugar de azúcar glas
Añadir 100 g de nueces picadas finamente a la masa antes de refrigerar
Guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente, separando las capas con papel de hornear. No refrigerar para mantener la textura de la masa.
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