La base perfecta para múltiples recetas tradicionales

Las alubias cocidas básicas son un pilar fundamental de la cocina española, una preparación sencilla pero esencial que sirve como base para innumerables platos tradicionales. Esta receta representa la esencia de la cocina de cuchara, donde la paciencia y los ingredientes de calidad se combinan para crear algo extraordinariamente simple pero profundamente satisfactorio. Las alubias, también conocidas como judías o frijoles según la región, han sido durante siglos un alimento básico en la dieta mediterránea, apreciadas tanto por su valor nutricional como por su versatilidad culinaria.
El sabor de estas alubias cocidas es puro y terroso, con una textura cremosa en el interior mientras mantienen su piel intacta. El caldo resultante, aromatizado con cebolla, ajo y laurel, adquiere un color dorado y una profundidad de sabor que transforma estos humildes ingredientes en algo verdaderamente especial. La clave está en la cocción lenta y constante, que permite que los almidones se liberen gradualmente, espesando naturalmente el caldo sin necesidad de añadidos artificiales.
La presentación tradicional de las alubias cocidas es en una cazuela de barro, que mantiene el calor y realza los aromas. Se sirven humeantes, con un chorrito de aceite de oliva virgen extra recién añadido que brilla sobre la superficie. El contraste visual entre el color dorado del caldo, el blanco cremoso de las alubias y el verde brillante del aceite crea una imagen apetitosa y reconfortante.
Para una presentación más elaborada, se pueden acompañar con trozos de chorizo o morcilla cocidos junto a las alubias durante los últimos minutos. También es común espolvorear con perejil fresco picado justo antes de servir, añadiendo un toque de color y frescura. En algunas regiones se sirven con un sofrito aparte para que cada comensal pueda ajustar la intensidad a su gusto.
Esta receta es especialmente valiosa porque las alubias cocidas se pueden utilizar como base para múltiples preparaciones: desde fabadas asturianas hasta potajes madrileños, pasando por ensaladas templadas o guisos de caza. Una vez dominada esta técnica básica, se abre un mundo de posibilidades culinarias. El caldo resultante es tan valioso como las propias alubias, perfecto para espesar otros guisos o como base para sopas.
Un consejo importante es nunca añadir sal al principio de la cocción, ya que endurece las pieles de las alubias. La sal se incorpora solo cuando las alubias están casi tiernas, permitiendo que se cocinen uniformemente. Tampoco se debe remover en exceso durante la cocción para evitar que se rompan. La paciencia es la verdadera aliada en esta receta, donde el fuego lento y constante produce resultados infinitamente superiores a cualquier método rápido.
Añadir zanahoria y apio picados junto con la cebolla y el ajo para un caldo más aromático y nutritivo
Cocer las alubias sin sofrito, escurrir bien y enfriar rápidamente para usar en ensaladas frías
Añadir un ramillete de hierbas (tomillo, romero) atado con hilo durante la cocción para un aroma más complejo
Guardar en un recipiente hermético cubiertas con su propio caldo. Consumir en 5 días. También se pueden congelar por hasta 3 meses.