Strudel de manzana clásico con masa fina y crujiente

El Apfelstrudel es uno de los postres más emblemáticos de la pastelería austriaca, con orígenes que se remontan al Imperio Austrohúngaro. Esta delicia de masa finísima rellena de manzanas aromáticas es un clásico que ha conquistado paladares en todo el mundo. La tradición dicta que la masa debe ser tan fina que se pueda leer un periódico a través de ella, aunque hoy en día se utilizan versiones más prácticas que mantienen la esencia del postre.
El sabor del Apfelstrudel es una perfecta armonía entre la acidez de las manzanas, la dulzura del azúcar moreno y la calidez de la canela. Las pasas añaden toques de dulzor concentrado, mientras que las nueces aportan un contraste crujiente que complementa la textura de la masa. El pan rallado tostado absorbe los jugos de las manzanas durante la cocción, evitando que la masa se empape y manteniendo su característica textura crujiente.
La textura es uno de los aspectos más destacados de este postre: una masa fina y crujiente que se deshace en la boca, contrastando con el relleno suave y jugoso de las manzanas. Al cortar una porción, se aprecian las capas perfectamente definidas y el aroma a canela y manzana horneada que inunda la cocina. La presentación tradicional incluye espolvorear azúcar glas por encima y servir caliente, aunque también es delicioso a temperatura ambiente.
Para una presentación elegante, sirve el Apfelstrudel en porciones generosas acompañado de una bola de helado de vainilla que se derrite lentamente sobre la masa caliente. La combinación de temperaturas y texturas es simplemente sublime. También puedes decorar con hojas de menta fresca y unas gotas de salsa de caramelo para un toque gourmet. En Austria es común acompañarlo con Schlagsahne (nata montada) o una salsa de vainilla.
El secreto de un buen Apfelstrudel está en la calidad de las manzanas: utiliza variedades que mantengan su forma al hornearse pero que también liberen su jugo, como las Granny Smith o las Braeburn. La masa debe reposar el tiempo suficiente para que el gluten se relaje y sea más fácil de estirar. No temas si se rompe un poco al manipularla, se puede reparar con pequeños parches de masa.
Este postre es perfecto para ocasiones especiales pero también puede convertirse en el protagonista de una merienda familiar. Su versatilidad permite prepararlo con antelación y calentarlo justo antes de servir. El aroma que desprende al hornearse crea una atmósfera acogedora y festiva, recordando las pastelerías vienesas y la rica tradición dulcera centroeuropea.
Sustituye la mantequilla por margarina vegetal y el huevo por 1 cucharada de semillas de lino molidas mezcladas con 3 cucharadas de agua. Usa azúcar de caña integral.
Para una versión más rápida, usa masa de hojaldre comprada. Extiende la masa, añade el relleno y hornea según las instrucciones del paquete.
Sustituye las manzanas por peras y añade 100 g de chocolate negro picado al relleno. Reduce el azúcar a 70 g.
Deja enfriar completamente el strudel, envuélvelo en papel film o colócalo en un recipiente hermético. Guárdalo en la nevera hasta 3 días. Para recalentar, calienta en el horno a 160°C durante 10-15 minutos.
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