Arepitas crujientes de maíz, fáciles y perfectas para compartir

Si quieres que siempre te salga bien, fija la temperatura del aceite a 180°C. Si está más frío, las arepitas absorberán grasa y quedarán pesadas; si está más caliente, se quemarán por fuera antes de cocinarse por dentro. Un termómetro de cocina es tu mejor aliado aquí.
El punto de la masa es clave. Debe quedar suave y homogénea, pero no la amases en exceso. Si trabajas demasiado la harina de maíz, las arepitas pueden quedar duras. Deja que repose los 10 minutos que indica la receta: la masa se hidrata mejor y es más fácil de manejar.
Al freír, no llenes la sartén. Coloca las arepitas sin amontonar para que el aceite las cubra bien y se doren de forma uniforme. Dale a cada lado sus 2-3 minutos, hasta que estén crujientes y doradas. Sácalas y escúrrelas inmediatamente sobre papel de cocina.
Sirvelas calientes, que es cuando están en su punto máximo de textura. Si se te enfrían, puedes recalentarlas unos minutos en el horno para recuperar parte del crujiente. El queso blanco rallado o la salsa guasacaca son acompañantes clásicos, pero con un poco de mantequilla derretida también quedan estupendas.
Agregar 100g de queso rallado a la masa para obtener arepitas con sabor a queso.
Aumentar el azúcar a 3 cucharadas y agregar 1 cucharadita de canela en polvo para arepitas dulces.
En lugar de freír, hornear a 200°C durante 20-25 minutos para una versión más ligera.
Guardar en un recipiente hermético una vez que se hayan enfriado completamente. Para recalentar, colocar en horno a 180°C durante 5-10 minutos o en sartén hasta que recuperen su textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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