La cremosidad está en el arroz y la paciencia

El error más típico aquí es añadir el azúcar demasiado pronto. Si lo echas al principio, los granos de arroz se endurecen y la textura nunca será la correcta. Guárdalo para el final, cuando el arroz ya esté tierno.
El otro punto clave es el lavado del arroz. No te lo saltes: lávalo bajo el grifo hasta que el agua salga transparente. Así eliminas el almidón superficial que, de otro modo, convertiría el postre en una pasta espesa y poco agradable.
Para la cocción, empieza con la leche fría junto al arroz, la canela y la ralladura de limón (solo la parte amarilla). Llévalo a ebullición y, en cuanto hierva, baja el fuego al mínimo. Tapa la olla pero dejando una rendija. Ahora viene la parte que requiere paciencia: 45-50 minutos de cocción lenta. Remueve cada 10-15 minutos para que no se pegue. Verás cómo la leche se va reduciendo y espesando de forma natural.
Pasado ese tiempo, añade el azúcar y cocina 10-15 minutos más a fuego muy bajo. Fuera del fuego, retira la canela e incorpora la mantequilla; este último toque da un brillo sedoso y redondea los sabores. Si al enfriar queda demasiado espeso para tu gusto, puedes aligerarlo con un chorrito de leche fría.
Añade 100g de pasas remojadas en ron o agua caliente durante 15 minutos junto con el azúcar
Sustituye la leche entera por leche de almendras o coco, y la mantequilla por margarina vegetal
Cambia la cáscara de limón por cáscara de naranja para un sabor cítrico diferente
Guardar en recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. No congelar ya que la textura se altera significativamente.
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23 de febrero de 2026
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