Un clásico reinventado con toque chocolatoso y textura cremosa perfecta

El arroz con leche es uno de los postres más tradicionales de la gastronomía española, con raíces que se remontan a la Edad Media. Esta versión moderna incorpora cacao en polvo para añadir un toque chocolatoso que complementa perfectamente la dulzura natural de la leche y el arroz. La preparación en Thermomix garantiza una textura cremosa y homogénea, sin grumos y con el punto exacto de cocción.
La combinación del arroz de grano corto con la leche entera crea una base suave y sedosa, mientras que la canela y la piel de limón aportan notas aromáticas que equilibran la riqueza del cacao. El resultado es un postre reconfortante que evoca recuerdos de la infancia pero con un giro contemporáneo que sorprenderá a los paladares más exigentes.
La textura debe ser cremosa pero no líquida, con los granos de arroz perfectamente cocidos pero manteniendo su integridad. El cacao se integra completamente en la mezcla, creando un color marrón suave y un sabor profundo que no resulta abrumador. La canela en rama durante la cocción libera sus aceites esenciales que impregnan todo el preparado.
Para la presentación, se recomienda servir en copas individuales o en un cuenco grande familiar. Se puede decorar con canela molida espolvoreada por encima, virutas de chocolate negro o unos frutos rojos frescos que aporten un contraste de color y acidez. La temperatura ideal es tibia o fría, según la preferencia personal, aunque muchos prefieren disfrutarlo recién hecho cuando aún conserva su calor.
Este postre es perfecto para cualquier época del año, aunque en invierno resulta especialmente reconfortante. La versatilidad del arroz con leche permite adaptarlo a diferentes ocasiones, desde una cena familiar informal hasta una celebración especial. La preparación en Thermomix simplifica enormemente el proceso, eliminando la necesidad de vigilancia constante y evitando que se pegue en el fondo.
Un consejo importante es utilizar arroz de grano corto como el bomba o el arborio, ya que liberan más almidón y crean una textura más cremosa. La leche entera es fundamental para obtener la riqueza adecuada, aunque se pueden usar versiones vegetales para adaptarse a diferentes dietas. El reposo final es clave para que los sabores se integren completamente.
Sustituir la leche entera por leche de almendras sin azúcar y la nata por leche de coco. Usar azúcar de caña integral.
Añadir 50g de nueces picadas o almendras laminadas durante los últimos 5 minutos de cocción.
Sustituir la piel de limón por la ralladura de una naranja y añadir 2 cucharadas de licor de naranja al final.
Guardar en un recipiente hermético en nevera. Consumir en 3 días. No congelar ya que la textura se alteraría.
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