Un clásico postre cremoso con canela y cáscara de limón

El arroz con leche uruguayo es una deliciosa reinterpretación del clásico postre latinoamericano, caracterizado por su textura cremosa y aromas intensos de canela y cáscara de limón. Esta versión uruguaya se distingue por su consistencia perfectamente equilibrada, ni demasiado líquida ni excesivamente espesa, logrando ese punto justo que hace que cada cucharada sea un verdadero placer para el paladar.
Originario de las tradiciones culinarias europeas que llegaron a Uruguay con la inmigración, este postre se adaptó a los ingredientes locales y se convirtió en un favorito de las familias uruguayas, especialmente durante los meses más fríos. La combinación de arroz de grano corto con leche entera crea una base suave que absorbe perfectamente los sabores de la canela y la cáscara de cítricos.
El sabor es delicadamente dulce, con notas cálidas de canela que se complementan con el toque cítrico de la cáscara de limón. La textura es cremosa y reconfortante, con los granos de arroz perfectamente cocidos pero manteniendo una ligera firmeza que proporciona una experiencia sensorial única al masticar.
Para la presentación, se recomienda servir en copas individuales o en un bol grande familiar, espolvoreando generosamente con canela molida por encima. Un toque final de cáscara de limón rallada fresca justo antes de servir realza los aromas y añade un elemento visual atractivo. Se puede servir tibio o frío, dependiendo de la preferencia personal y la temporada.
Este postre es ideal para compartir en familia o como broche de oro de una comida especial. Su preparación relativamente sencilla lo convierte en una excelente opción tanto para cocineros principiantes como para expertos que buscan un clásico reconfortante.
Un consejo importante es dejar reposar el arroz con leche durante al menos una hora después de la cocción, ya que esto permite que los sabores se integren completamente y la textura alcance su punto óptimo de cremosidad.
Añadir 100g de pasas remojadas en ron o agua caliente durante los últimos 10 minutos de cocción.
Reducir el azúcar a 100g y añadir 200g de leche condensada para un sabor más caramelizado.
Usar leche desnatada y edulcorante para una versión menos calórica.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. No se recomienda congelar ya que puede alterar la textura.
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