Un clásico rioplatense con sabores ahumados y especias características

El arroz con pollo argentino es una preparación emblemática de la gastronomía rioplatense que combina influencias europeas con técnicas locales. Este plato se distingue por su uso de especias como el pimentón ahumado y el comino, que le otorgan un carácter único y aromático. Tradicionalmente se prepara en reuniones familiares y domingos de almuerzo, siendo un símbolo de hospitalidad y abundancia en la cultura argentina.
El sabor del arroz con pollo argentino es complejo y equilibrado, con notas ahumadas del pimentón, dulzura de las verduras y la profundidad del caldo de pollo. La textura del arroz debe ser suelta pero cremosa, absorbiendo todos los jugos del pollo y las verduras. El pollo queda tierno y jugoso, desprendiéndose fácilmente del hueso tras la cocción lenta.
Para lograr la auténtica textura argentina, es fundamental tostar ligeramente el arroz antes de añadir el líquido, lo que ayuda a que los granos queden sueltos y no pegajosos. El uso de pimentón ahumado es clave para el sabor característico, aunque puede ajustarse según el gusto personal. La cocción a fuego lento permite que todos los sabores se integren armoniosamente.
En cuanto a la presentación, se sirve directamente de la olla o cazuela en la mesa, espolvoreado con perejil fresco picado para dar color y frescura. Tradicionalmente se acompaña con una ensalada criolla de tomate y cebolla, que aporta acidez y contraste. El plato debe servirse caliente, permitiendo que los aromas se desplieguen al momento de servir.
Una variación interesante incluye agregar chorizo colorado cortado en rodajas para un sabor más intenso, o incorporar arvejas y zanahorias para mayor color y textura. En algunas regiones se añade una cucharada de salsa de tomate para dar un toque ligeramente ácido y color rojizo más intenso.
Este plato es ideal para compartir en familia, ya que su preparación es sencilla pero el resultado es siempre festivo y abundante. Se conserva muy bien al día siguiente, e incluso muchos afirman que sabe mejor recalentado, ya que los sabores continúan desarrollándose con el tiempo.
Agregar 200g de chorizo colorado cortado en rodajas al sofrito, dorándolo junto con las verduras para un sabor más intenso y ahumado.
Sustituir el pollo por champiñones portobello y usar caldo de verduras. Añadir garbanzos cocidos para proteína.
Reemplazar el pollo por una mezcla de mariscos (calamares, gambas y mejillones) añadiéndolos los últimos 10 minutos de cocción.
Guardar en un recipiente hermético una vez que se haya enfriado completamente. Recalentar en el microondas o a fuego bajo en una sartén con un poco de caldo o agua para recuperar la humedad.