Un clásico de la cocina panameña con pollo jugoso y arroz amarillo

El arroz con pollo panameño es un plato emblemático de la gastronomía de Panamá, que combina la influencia española con ingredientes locales y técnicas criollas. Este plato se caracteriza por su vibrante color amarillo, obtenido del achiote o azafrán, y por la mezcla de sabores que incluye pollo, verduras y especias típicas de la región.
La preparación comienza con un sofrito base de cebolla, ajo, pimientos y cilantro, al que se añade el pollo para dorarlo y absorber todos los aromas. El arroz se cocina luego en el mismo caldo, tomando el color dorado del achiote y los sabores concentrados de los ingredientes. La textura final es un arroz suelto pero húmedo, con trozos tiernos de pollo que se deshacen en la boca.
Este plato tiene sus raíces en la época colonial, cuando los españoles introdujeron el arroz y las técnicas de guisado, que se fusionaron con los ingredientes autóctonos como el achiote. Con el tiempo, cada familia panameña desarrolló su propia versión, pero todas comparten la esencia de un plato reconfortante y festivo.
Para la presentación tradicional, se sirve en una fuente grande con el arroz formando una montaña, coronada con los trozos de pollo y decorada con tiras de pimiento rojo y guisantes. Es común acompañarlo con ensalada de aguacate o plátanos maduros fritos, que contrastan perfectamente con los sabores del arroz.
El secreto de un buen arroz con pollo panameño está en el tiempo de cocción del arroz y en la calidad del sofrito. Es importante no remover demasiado el arroz mientras se cocina para que quede suelto, y dejar reposar unos minutos antes de servir para que los granos se separen naturalmente.
Este plato es perfecto para reuniones familiares, celebraciones o simplemente para disfrutar de una comida casera con mucho sabor. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes gustos, añadiendo más o menos especias según la preferencia personal.
Añade camarones y trozos de pescado blanco durante los últimos 10 minutos de cocción.
Sustituye el pollo por garbanzos cocidos y el caldo de pollo por caldo de verduras.
Añade 1-2 chiles picados al sofrito para darle un toque picante.
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, añade un poco de agua o caldo y calienta a fuego bajo en una sartén tapada, o en el microondas a potencia media.
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