Un risotto cremoso con el sabor profundo de las setas y trufa

Lo primero que conviene ajustar es la temperatura del caldo. Si lo añades frío, el grano de arroz se enfriará y la cocción será irregular. Mantenlo siempre a fuego bajo, casi hirviendo, para que cada cucharón que incorpores siga cociendo el arroz sin pausas. Otro punto clave es tostar bien el arroz antes de mojarlo: remuévelo en el aceite unos 2-3 minutos hasta que los bordes se vean translúcidos. Esto sella el almidón y evita que el grano se deshaga después.
Para las setas, el error común es amontonarlas en la sartén. Si las echas todas juntas, se cuecen en su propio vapor y acaban hervidas, no doradas. Saltéalas en dos tandas si es necesario, a fuego medio-alto, para que se doren bien y concentren su sabor. El líquido de remojo de las porcini deshidratadas es oro: cuélalo y úsalo para dar más cuerpo al caldo de verduras.
La cremosidad no viene de la nata, sino de la paciencia. Añade el caldo de a poco, un cucharón cada vez, y remueve con frecuencia, pero sin obsesionarte. Deja que el líquido se absorba casi por completo antes de añadir el siguiente. Esto fuerza al arroz a soltar su almidón y crear su propia salsa. El punto perfecto es al dente: el grano está cocido pero con un centro firme. Pruébalo a partir de los 18 minutos de cocción.
El momento mágico es la mantecatura. Retira la cazuela del fuego y añade la mantequilla fría, el parmesano y el aceite de trufa. Remueve con energía para que se emulsione todo y quede brillante y sedoso. La trufa, en aceite o láminas, siempre al final para que no pierda su aroma volátil. Sírvelo al instante, porque un risotto esperando es un risotto que se pasa.
Sustituir el aceite de trufa por unas hebras de azafrán infusionadas en el caldo para un color dorado y sabor diferente
Reemplazar la mantequilla por aceite de oliva y el queso parmesano por levadura nutricional o queso vegano
Añadir gambas o langostinos salteados al final, o tiras de pollo a la plancha como acompañamiento
Guardar en un recipiente hermético en refrigerador. Para recalentar, añadir un poco de caldo o agua y calentar a fuego bajo removiendo constantemente. No congelar ya que el arroz pierde su textura cremosa.
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23 de febrero de 2026
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