El auténtico asado argentino con costillas de res y chimichurri

El asado argentino es mucho más que una simple comida, es una tradición cultural que reúne a familiares y amigos alrededor del fuego. Originario de las pampas argentinas, este método de cocción lenta sobre brasas de leña ha sido perfeccionado durante generaciones por los gauchos, quienes desarrollaron técnicas únicas para realzar el sabor de las carnes.
El secreto del auténtico asado argentino reside en la calidad de la carne y la paciencia en la cocción. Se utilizan cortes específicos como las costillas de res, que se cocinan lentamente sobre brasas de leña de quebracho o algarrobo, lo que imparte un sabor ahumado único e inconfundible. La carne queda tierna por dentro con una costra crujiente y aromática por fuera.
La textura es una experiencia sensorial completa: exterior ligeramente carbonizado que se deshace al tacto, mientras que el interior mantiene su jugosidad y ternura característica. Cada bocado ofrece una combinación perfecta entre la grasa derretida y la carne magra, creando un equilibrio de sabores que va desde lo terroso hasta lo ligeramente dulce natural de la carne.
Para la presentación tradicional, se sirve sobre una tabla de madera o plato grande, acompañado de chimichurri fresco y provenzal. La carne se corta en porciones generosas y se dispone de manera que muestre tanto la costra dorada como el interior rosado. Se recomienda servir inmediatamente después de retirarla del fuego para disfrutar de su temperatura ideal.
Este plato simboliza la hospitalidad argentina y se disfruta mejor en compañía, compartiendo historias mientras se espera que la carne alcance su punto perfecto. La experiencia completa, desde la preparación del fuego hasta el último bocado, es un ritual que celebra la buena comida y la camaradería.
Para un toque auténtico, se puede acompañar con ensalada criolla y vino tinto malbec, creando una combinación que realza aún más los sabores del asado. La clave está en respetar los tiempos de cocción y utilizar leña de calidad para obtener ese sabor ahumado característico.
Añade vacío, matambre y riñones a la parrilla para una variedad más completa de cortes.
Utiliza una parrilla a gas y reduce el tiempo de cocción, aunque el sabor ahumado será menos intenso.
Guarda la carne cocida en un recipiente hermético en el refrigerador. Recalienta suavemente en el horno o parrilla para mantener la textura.
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