El clásico asado a la parrilla con costillar, chorizo y morcilla

El asado uruguayo es mucho más que una simple comida, es una tradición cultural que reúne a familias y amigos alrededor del fuego. Originario de las vastas llanuras del Uruguay, este ritual culinario se ha convertido en un símbolo nacional que representa la hospitalidad y el amor por las carnes a la parrilla. La técnica se perfeccionó a lo largo de generaciones de gauchos que cocinaban en campo abierto, desarrollando métodos precisos para lograr carnes jugosas con ese sabor ahumado característico.
El sabor del asado uruguayo es inconfundible: carne tierna con una costra crujiente por fuera y un interior rosado y jugoso. El humo de la madera de quebracho o naranjo impregna la carne con notas terrosas y ahumadas, mientras que la grasa se derrite lentamente durante la cocción, bañando la carne en su propio jugo. La textura varía según el corte, desde la suavidad del vacío hasta la firmeza del costillar, creando una experiencia sensorial completa en cada bocado.
La presentación tradicional es sencilla pero impactante: las piezas de carne se disponen sobre una tabla de madera o directamente sobre la parrilla, acompañadas de chorizos y morcillas dorados. Se sirve con chimichurri fresco y ensalada criolla, permitiendo que la calidad de la carne sea la protagonista absoluta. La disposición de los cortes sigue un orden específico, respetando la tradición de servir primero los achuras y luego las carnes principales.
Para lograr el auténtico asado uruguayo, el fuego es el elemento clave. Debe mantenerse a temperatura constante y moderada, nunca demasiado alto, para cocinar la carne lentamente y permitir que las fibras se ablanden sin quemarse. La paciencia es esencial, ya que un buen asado puede tomar entre 2 y 3 horas dependiendo del grosor de los cortes. El secreto está en respetar los tiempos y voltear la carne solo cuando sea necesario.
Este plato es perfecto para reuniones familiares, celebraciones y encuentros entre amigos, donde el proceso de cocción se convierte en parte de la experiencia social. El asador asume un rol casi ceremonial, cuidando del fuego y la carne mientras los invitados disfrutan de una copa de vino tinto y anticipan el festín que se avecina. Cada asado es único, adaptándose a los gustos del asador y a los ingredientes disponibles, pero siempre manteniendo la esencia de la tradición uruguaya.
Agrega vegetales a la parrilla como papas, cebollas y morrones enteros, cocinándolos en las zonas de calor indirecto.
Marina las carnes durante 4-6 horas en una mezcla de vino tinto, ajo, romero y aceite de oliva antes de cocinar.
Para menos personas, prepara solo costillar y chorizos, manteniendo la esencia del asado tradicional.
Guarda las sobras en recipientes herméticos en el refrigerador. Recalienta en horno a temperatura media para mantener la textura.
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