Un clásico del País Vasco con salsa de pimientos choriceros

El bacalao a la vizcaína es uno de los platos más emblemáticos de la cocina vasca, con una historia que se remonta a siglos atrás. Este guiso tradicional combina la textura firme del bacalao desalado con la riqueza de una salsa elaborada a base de pimientos choriceros, cebolla y tomate. Originario de la región de Vizcaya, este plato representa la esencia de la gastronomía marinera del norte de España, donde el bacalao ha sido durante siglos un alimento básico conservado en sal para su consumo durante todo el año.
La salsa vizcaína es el alma de este plato, caracterizada por su color rojo intenso y su sabor dulce y ligeramente ahumado proveniente de los pimientos choriceros. Estos pimientos secos, típicos de la región, se hidratan previamente para extraer toda su esencia y se combinan con cebolla pochada lentamente hasta caramelizarse. El resultado es una salsa sedosa y aromática que envuelve perfectamente los lomos de bacalao, creando una armonía de sabores que equilibra la salinidad del pescado con la dulzura de los pimientos.
La textura del bacalao cocinado de esta manera es exquisita: firme pero tierna, deshaciéndose en láminas al tacto del tenedor. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, donde se aprecian tanto la calidad del pescado como la complejidad de la salsa. El proceso de desalado previo es crucial para lograr el punto perfecto de sal, permitiendo que los demás sabores se expresen con claridad.
Para la presentación tradicional, se sirve en cazuela de barro individual o en una fuente amplia, acompañado de la salsa generosamente repartida. Se decora con unas tiras finas de pimiento choricero y un toque de perejil fresco picado. La cazuela de barro no solo mantiene la temperatura ideal, sino que también aporta un elemento rústico y auténtico que evoca las cocinas tradicionales vascas.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales y reuniones familiares, donde su elaboración cuidadosa y su sabor reconfortante crean momentos memorables alrededor de la mesa. Aunque requiere cierta paciencia en su preparación, el resultado final justifica ampliamente el tiempo invertido, ofreciendo un viaje gastronómico directo al corazón del País Vasco.
Un consejo importante es utilizar bacalao de calidad, preferiblemente de despiece medio o lomo, y respetar los tiempos de desalado según el grosor de las piezas. La salsa debe cocinarse a fuego lento para que los sabores se integren completamente, y es recomendable prepararla con antelación para que repose y gane en matices.
Añadir almejas frescas los últimos 5 minutos de horneado para un toque marinero extra.
Sustituir la harina por harina de almendra y hornear el bacalao directamente sobre la salsa sin dorarlo previamente.
Usar pimientos del piquillo en lugar de choriceros para una versión más suave y dulce.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Calentar suavemente en el horno o al baño maría para no resecar el bacalao.
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