Una versión baja en carbohidratos del clásico español

El bacalao al ajillo es un plato tradicional español que se ha adaptado a la dieta cetogénica manteniendo todo su sabor y esencia. Esta versión keto sustituye los ingredientes altos en carbohidratos por alternativas bajas en carbohidratos, creando un plato que respeta los principios de la dieta cetogénica sin sacrificar el auténtico sabor mediterráneo.
El bacalao, con su textura firme y sabor suave, se combina perfectamente con el intenso aroma del ajo dorado en aceite de oliva. El pesto keto, elaborado con albahaca fresca, piñones, aceite de oliva y queso parmesano, aporta una cremosidad y profundidad de sabor que complementa maravillosamente el pescado. La ausencia de piñones tostados tradicionales se compensa con el uso de piñones crudos que mantienen su valor nutricional.
La textura del plato es un equilibrio perfecto entre la carne tierna del bacalao y la salsa cremosa del pesto. El ajo, cocinado a fuego lento para evitar que se queme, aporta un sabor dulce y aromático que penetra en el pescado durante la cocción. El aceite de oliva virgen extra no solo es el medio de cocción sino también un ingrediente fundamental que aporta grasas saludables esenciales para la dieta keto.
Para la presentación, se recomienda servir el bacalao sobre un lecho de espinacas baby salteadas o coliflor arrozada. Decorar con unas hojas de albahaca fresca y un chorrito final de aceite de oliva virgen extra. El contraste de colores entre el blanco del bacalao, el verde del pesto y el dorado del ajo crea un plato visualmente atractivo que invita a ser disfrutado.
Este plato es ideal para quienes siguen una dieta baja en carbohidratos pero no quieren renunciar a los sabores tradicionales. La combinación de proteínas de alta calidad del bacalao con las grasas saludables del aceite de oliva y los piñones lo convierte en una comida equilibrada y saciante. Es perfecto para una cena elegante pero sencilla de preparar.
El secreto del éxito de este plato está en la calidad de los ingredientes: bacalao fresco de buena procedencia, ajo español de Las Pedroñeras, aceite de oliva virgen extra y albahaca fresca. La cocción del bacalao debe ser precisa para evitar que se seque, manteniendo su jugosidad natural que se funde con la salsa de pesto.
Sustituir parte del aceite de oliva por medio aguacate maduro para un pesto más cremoso y con grasas saludables adicionales.
Acompañar con calabacín y berenjena asados en lugar de espinacas para variar los vegetales.
Añadir una guindilla seca al aceite cuando se cocine el ajo para dar un toque picante al plato.
Guardar el bacalao y el pesto por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. El bacalao cocido se conserva hasta 2 días. El pesto keto se puede conservar hasta 5 días cubierto con una capa de aceite de oliva para evitar la oxidación.