Bacalao dorado con una salsa de queso cremosa y aromática

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no secar bien el bacalao antes de cocinarlo. La humedad es el enemigo del dorado perfecto. Usa papel de cocina y presiona con firmeza sobre los lomos para que la piel quede completamente seca. Ese primer contacto con la sartén caliente es clave para que no se pegue y quede con una costra apetitosa.
Para cocinarlo, calienta bien la sartén a fuego medio-alto con el aceite y la mantequilla. Cuando la mantequilla deje de hacer espuma, es el momento de poner el pescado. Cocínalo durante 4-5 minutos por lado, sin moverlo hasta que sea hora de darle la vuelta. Si intentas levantarlo antes, se romperá. Lo sabrás listo cuando se despegue fácilmente y esté opaco por los lados.
Mientras se hace el pescado, puedes empezar la salsa. El truco está en el roux: derrite la mantequilla, añade la harina y remueve sin parar durante unos 2 minutos hasta que huela a galleta. Así la salsa no sabrá a crudo. Luego, incorpora la leche poco a poco, batiendo bien para que no queden grumos. Cuando espese, añade la nata.
Para fundir el queso, baja el fuego. Añade el gruyère y el parmesano rallados y remueve hasta que se integren. Si la salsa se calienta demasiado, el queso puede cortarse y quedar granulosa. Si notas que se espesa mucho, puedes añadir un chorrito más de leche o nata. Sazona con la nuez moscada y pimienta blanca y déjala a fuego lento unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
Un consejo práctico: si no encuentras bacalao desalado, puedes usar otro pescado blanco firme como merluza o abadejo. Y para la salsa, si no tienes gruyère, un emmental o un gouda curado funcionan. Sirve el bacalao inmediatamente con la salsa bien caliente por encima. Si sobra, recalienta la salsa a fuego muy bajo, removiendo, y el bacalao mejor al vapor o en el microondas tapado para que no se seque.
En lugar de freír el bacalao, colocarlo en una fuente para horno, cubrir con la mantequilla de hierbas y hornear a 180°C durante 15-20 minutos.
Sustituir parte del gruyère por queso azul como Roquefort o Gorgonzola para un sabor más intenso.
Utilizar harina de maíz o arrurruz en lugar de harina de trigo para espesar la salsa.
Guardar el bacalao y la salsa por separado en recipientes herméticos. Calentar la salsa a fuego lento añadiendo un poco de leche si es necesario. Recalentar el bacalao en el horno a 150°C durante 10 minutos.
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23 de febrero de 2026
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