Consejos para dominar la salsa y la textura del pescado

El punto delicado de esta receta está en conseguir la emulsión cremosa de la salsa, la famosa textura 'pil-pil'. Para lograrlo, el bacalao debe estar muy seco antes de enharinarlo. Si suelta agua al dorarlo, la salsa no ligará bien. Sécale bien con papel de cocina y no saltes este paso.
Al dorar el pescado, hazlo a fuego medio-alto para que se forme una costra superficial rápidamente y no se deshaga. Resérvalo y luego, en ese mismo aceite, sofríe los ajos. Vigílalos: si se queman, amargarán toda la salsa. Deben estar dorados y fragantes.
El momento clave es cuando devuelves el bacalao a la cazuela con el caldo y los guisantes. Aquí debes cocinar a fuego bajo durante 8-10 minutos y mover la cazuela con suavidad, haciendo círculos, para que la gelatina del pescado se mezcle con el líquido. Nunca remuevas con una cuchara o el bacalao se romperá. La salsa irá espesándose y volviéndose sedosa.
Para las espinacas, el truco es el contraste de temperaturas. Saltéalas a fuego muy alto y en apenas 2-3 minutos. Así se marchitan pero mantienen el color y un ligero crujido, que combina genial con la cremosidad de la salsa. Si las cueces demasiado, soltarán agua y se pondrán mustias.
Si no tienes caldo de pescado, puedes usar agua con un poco de la reducción de vino, pero la salsa quedará menos sabrosa. Los guisantes congelados van directos a la cazuela, no hace falta descongelarlos. Y sobre la sal: prueba la salsa antes de añadir más, porque el bacalao desalado ya aporta bastante.
Sírvelo todo inmediatamente. Si dejas el bacalao reposando en la salsa caliente, seguirá cociéndose y puede pasarse. Coloca las espinacas como base en el plato y encima el pescado con mucha salsa. El aceite de oliva virgen extra final en crudo es imprescindible para realzar todos los aromas.
Añadir corazones de alcachofa en conserva escurridos junto con los guisantes para un sabor más terroso.
Incorporar una guindilla seca o un poco de pimentón picante al sofreír los ajos para darle un toque de calor.
Reducir la cantidad de aceite a la mitad y sustituir la harina por harina de almendra para una versión más ligera.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Separar las espinacas del bacalao si es posible. Calentar suavemente en una sartén con un poco de agua o caldo para no secar el pescado.
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23 de febrero de 2026
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