Un desayuno rápido y saciante, listo en minutos

El truco que más ayuda en esta receta es sacar el queso fresco del frigo unos minutos antes. Así se unta con facilidad y no rompe la miga del bagel al extenderlo.
Para el tostado, busca un punto medio: que la corteza esté crujiente pero el interior se mantenga tierno. Si lo dejas demasiado, quedará seco y difícil de morder. Si usas un bagel de sésamo, el tueste realzará su aroma.
A la hora de montarlo, cubre bien toda la superficie con el queso para que actúe como "pegamento" y el jamón no se deslice. Si las lonchas son grandes, dóblalas ligeramente para que quepan. La pimienta negra recién molida justo en este momento marca la diferencia, despierta todos los sabores.
Si quieres darle un toque extra, un hilo de aceite de oliva virgen extra por encima al servir aporta un punto de frutado. Y sírvelo inmediatamente, mientras el bagel está caliente y el contraste de texturas es perfecto.
Sustituye el jamón por aguacate en rodajas y tomate cherry cortado por la mitad. Añade unas hojas de rúcula para dar frescura.
Añade un huevo frito o revuelto sobre el jamón para un desayuno más proteico y sustancioso.
Cambia el jamón por salmón ahumado y añade alcaparras y eneldo fresco sobre el queso fresco.
Guarda los ingredientes por separado en el refrigerador. El bagel montado no se conserva bien porque se ablanda. Mejor preparar al momento.
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23 de febrero de 2026
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