Cremosidad y crujiente en un desayuno rápido

Para que quede de diez, empieza por sacar la ricotta de la nevera unos minutos antes. Si está demasiado fría, será difícil de untar y no se integrará bien con el calor del bagel tostado.
El punto del tostado es clave. Busca un exterior crujiente sin secar el interior. Si usas horno, 5-7 minutos a 180°C suele ser suficiente. Unta la ricotta en caliente para que se funda ligeramente.
Al añadir el jamón, dóblalo ligeramente para dar volumen y que no quede plano. El contraste entre la cremosidad del queso y la textura del jamón es lo que hace especial este bocado. Si no tienes jamón serrano, un buen jamón cocido de calidad también funciona.
Sirve al momento. Si los dejas esperar, el bagel perderá el crujiente y se ablandará con la humedad de la ricotta. El toque final de aceite de oliva y pimienta recién molida no es decorativo: realza todos los sabores.
Sustituye el jamón por salmón ahumado y añade alcaparras y eneldo fresco para un toque nórdico
Para una versión dulce, omite el jamón y añade miel de flores y nueces picadas sobre la ricotta
Mezcla la ricotta con una cucharada de pesto genovés antes de untar y añade piñones tostados
Los bagels ya preparados no se conservan bien. Es mejor almacenar los ingredientes por separado: la ricotta en su envase original en refrigeración, el jamón en papel film. Los bagels se pueden congelar y tostar directamente al necesitarlos.
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23 de febrero de 2026
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