El clásico francés con un toque lionés de chalotas caramelizadas

El baguette jambon-beurre es un clásico de la gastronomía francesa que se ha convertido en un ícono de la comida callejera en París. Esta versión lionés añade un toque especial con chalotas caramelizadas que aportan dulzura y profundidad al sabor tradicional. Originario de las boulangeries parisinas, este sándwich simple pero exquisito representa la esencia de la cocina francesa: ingredientes de calidad preparados con respeto.
La textura es una combinación perfecta entre la crujiente corteza de la baguette recién horneada y la suavidad de la mantequilla de alta calidad. El jamón cocido aporta su sabor salado y textura tierna, mientras que las chalotas caramelizadas añaden notas dulces y ligeramente picantes que equilibran perfectamente el conjunto. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa que va desde lo crujiente hasta lo cremoso.
Para preparar este plato, es fundamental elegir una baguette auténtica con buena corteza y miga aireada. La mantequilla debe estar a temperatura ambiente para untarse fácilmente, pero no demasiado blanda. Las chalotas requieren una cocción lenta y paciente para desarrollar todo su dulzor natural sin quemarse. La presentación tradicional es simple: la baguette cortada por la mitad, untada generosamente y rellena con los ingredientes.
Este sándwich es perfecto para un almuerzo rápido pero elegante, para picnics o como parte de una comida más completa. Se puede acompañar con una ensalada verde simple o unas patatas fritas caseras. La versión lionés con chalotas es particularmente apreciada en la región de Lyon, conocida como la capital gastronómica de Francia, donde se valora especialmente la combinación de sabores simples pero bien ejecutados.
Para servir, se recomienda cortar la baguette en porciones de unos 15-20 cm, lo que permite una presentación atractiva y fácil de comer. Se puede decorar con unas hojas de perejil fresco o acompañar con pepinillos en vinagre (cornichons) al estilo francés. La temperatura ideal es a temperatura ambiente, donde todos los sabores se expresan con mayor intensidad.
Un consejo importante es preparar las chalotas con antelación, ya que se conservan bien en refrigeración y mejoran de sabor con el tiempo. También se puede experimentar con diferentes tipos de mantequilla: con sal, sin sal, o incluso mantequilla de hierbas para dar un toque adicional. La clave está en el equilibrio entre la salinidad del jamón, la riqueza de la mantequilla y la dulzura de las chalotas.
Añadir lonchas finas de emmental o gruyère sobre el jamón antes de las chalotas
Sustituir el jamón por rodajas de aguacate y tomate
Mezclar la mantequilla con perejil, cebollino y estragón picados finamente
Conservar en un recipiente hermético en refrigeración. Las chalotas caramelizadas se conservan por separado hasta 3 días. El sándwich montado es mejor consumirlo el mismo día.
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