Un clásico francés reinventado con hierbas provenzales y mostaza de Dijon

El baguette jambon-beurre es un clásico de la gastronomía francesa que ha conquistado paladares en todo el mundo. Esta versión provenzal añade un toque mediterráneo con una mezcla aromática de hierbas que realza el sabor del jamón y la mantequilla. Originario de las panaderías parisinas, este sándwich simple pero exquisito representa la esencia de la cocina francesa: ingredientes de calidad combinados con maestría.
La textura es una deliciosa combinación de crujiente y suave. La corteza crujiente del baguette recién horneado contrasta perfectamente con la mantequilla cremosa y el jamón tierno. Las hierbas provenzales aportan notas aromáticas de tomillo, romero y albahaca que se mezclan armoniosamente con el sabor ligeramente picante de la mostaza de Dijon.
El sabor es equilibrado y sofisticado. La mantequilla con hierbas envuelve el paladar con su riqueza, mientras que el jamón aporta un sabor salado y ahumado. La mostaza añade un toque picante que corta la grasa y realza todos los sabores. Cada bocado es una experiencia sensorial que transporta directamente a un café parisino.
Para la presentación, se recomienda cortar el baguette en porciones de unos 15 cm cada una. Servir sobre una tabla de madera rústica acompañado de pepinillos en vinagre y aceitunas negras. Decorar con unas ramitas de perejil fresco para añadir color. Es perfecto para un picnic elegante o una comida rápida pero refinada.
Este plato es versátil y se adapta a diferentes ocasiones. Puede servirse como almuerzo ligero, merienda o incluso como parte de una cena informal. La clave está en utilizar ingredientes de la mejor calidad posible, especialmente el pan y el jamón. Un baguette recién horneado hace toda la diferencia en el resultado final.
Para los amantes de los sabores intensos, se puede añadir un poco de queso brie o emmental rallado. También funciona bien con jamón serrano o ibérico para una versión española. Las posibilidades son infinitas, pero la esencia siempre permanece: simplicidad, calidad y sabor inconfundible.
Añadir lonchas finas de queso brie o emmental entre el jamón y la mostaza. Calentar ligeramente en el horno para que el queso se derrita.
Sustituir el jamón por rodajas de aguacate maduro y tomate. Añadir hojas de rúcula para dar frescura.
Añadir unas gotas de salsa de chile o pimienta de cayena a la mantequilla con hierbas para un toque picante.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Para servir, calentar ligeramente en el horno a 160°C durante 5 minutos para recuperar la textura crujiente.
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