Un pan crujiente por fuera y esponjoso por dentro, enriquecido con semillas de chía

Esta baguette sin amasado con chía es una maravilla de la panadería casera que combina la tradición francesa con un toque nutricional moderno. La técnica sin amasado permite obtener una miga alveolada y aireada con un esfuerzo mínimo, ideal para quienes quieren disfrutar de pan artesanal sin las complicaciones del amasado tradicional. Las semillas de chía no solo añaden un interesante contraste de textura, sino que también aportan valiosos nutrientes como omega-3, fibra y proteínas vegetales.
El proceso de fermentación lenta es clave para desarrollar sabores complejos y una textura perfecta. Durante las largas horas de reposo, la masa desarrolla su estructura de gluten de forma natural, mientras que las levaduras trabajan silenciosamente creando esos característicos alveolos que tanto apreciamos en una buena baguette. La chía, previamente hidratada, se integra armoniosamente en la masa, aportando pequeños puntos crujientes que contrastan deliciosamente con la suavidad de la miga.
El horneado es un espectáculo en sí mismo. La baguette adquiere un hermoso color dorado y una corteza crujiente que se rompe con un sonido satisfactorio al partirla. El aroma que inunda la cocina es irresistible: notas tostadas de cereal, un toque de levadura y el sutil perfume de las semillas de chía. La miga interior es húmeda, elástica y llena de burbujas irregulares, signo de una buena fermentación.
Para la presentación, recomiendo servir la baguette recién horneada y aún tibia. Puede cortarse en diagonal en rebanadas gruesas para apreciar mejor la estructura de la miga. Acompañada de mantequilla de calidad o un buen aceite de oliva virgen extra, se convierte en un manjar sencillo pero sublime. También es perfecta para hacer sándwiches gourmet o como acompañamiento de sopas y ensaladas.
La versatilidad de esta receta permite múltiples variaciones. Pueden añadirse otras semillas como lino o sésamo, incorporar hierbas aromáticas como romero o tomillo, o incluso experimentar con diferentes harinas integrales para obtener perfiles de sabor más complejos. La chía, además de sus beneficios nutricionales, ayuda a retener humedad, manteniendo el pan fresco por más tiempo.
Este pan representa la perfecta unión entre tradición e innovación. Mantiene el espíritu de la clásica baguette francesa mientras incorpora ingredientes contemporáneos que enriquecen tanto su sabor como su valor nutricional. Es una demostración de que la panadería artesanal puede ser accesible para todos, requiriendo más paciencia que esfuerzo físico, y recompensando con un resultado extraordinario.
Sustituir 100g de harina de trigo por una mezcla de harinas integrales (centeno, espelta, avena) y añadir semillas variadas (lino, sésamo, pipas de girasol)
Incorporar 2 cucharadas de hierbas provenzales secas o romero fresco picado a la masa junto con las semillas de chía
Guardar en una bolsa de papel o panera a temperatura ambiente. Para recuperar la frescura, calentar en horno a 180°C durante 5 minutos. No refrigerar.
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