Pan francés artesanal con crujiente corteza y tierna miga, enriquecido con semillas de girasol

La baguette es uno de los símbolos más reconocidos de la panadería francesa, un pan alargado con una corteza crujiente y dorada que contrasta con una miga alveolada y tierna. Su origen se remonta al siglo XIX en París, donde se popularizó por su forma alargada que facilitaba su transporte bajo el brazo. Esta versión tradicional incorpora pipas de girasol, añadiendo un toque nutritivo y un sabor ligeramente tostado que complementa perfectamente la simplicidad del pan.
El proceso de elaboración requiere paciencia y técnica, especialmente en el amasado y los tiempos de fermentación. La masa debe desarrollar correctamente el gluten para lograr esa textura característica con alveolos irregulares en la miga. Las pipas de girasol no solo aportan valor nutricional con sus ácidos grasos saludables, sino que también añaden un crujiente adicional a cada bocado, creando una experiencia sensorial completa.
El sabor de esta baguette es equilibrado: notas ligeramente ácidas de la fermentación natural, el toque terroso de las semillas y ese característico sabor a trigo bien desarrollado. La corteza debe sonar al romperse, un signo de buena cocción, mientras que la miga debe ser elástica y húmeda al tacto, nunca seca o compacta.
Para la presentación, lo ideal es servir la baguette recién horneada y ligeramente templada. Puede cortarse en diagonal en porciones generosas o presentarse entera sobre una tabla de madera con un cuchillo de sierra al lado. Acompañar con mantequilla de calidad o aceite de oliva virgen extra realza sus sabores naturales.
Este pan es versátil en la mesa: perfecto para acompañar quesos, embutidos, sopas o simplemente disfrutarlo solo. Su textura crujiente-tierna lo hace ideal para sandwiches o tostadas, aunque su mejor momento es durante las primeras horas después del horneado, cuando conserva toda su frescura.
Un consejo fundamental es respetar los tiempos de reposo y fermentación, ya que son clave para desarrollar los sabores complejos y la textura adecuada. La temperatura del agua durante el amasado también es crucial, así como la creación de vapor en el horno durante los primeros minutos de cocción para lograr esa corteza perfectamente dorada y crujiente.
Sustituir 150g de harina blanca por harina integral para mayor fibra y sabor más intenso
Añadir además de pipas de girasol, semillas de sésamo, lino y amapola para mayor variedad nutricional
Incorporar 100g de aceitunas negras deshuesadas y picadas a la masa para un sabor mediterráneo
Guardar en bolsa de papel o tela a temperatura ambiente. No refrigerar. Para recuperar frescura, humedecer ligeramente y calentar en horno a 180°C durante 5 minutos.
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