Pastel tradicional búlgaro de hojaldre y queso

La Banitsa es un pastel salado tradicional de Bulgaria que se ha convertido en un símbolo de la cocina búlgara. Este delicioso plato consiste en capas de masa filo o hojaldre rellenas de una mezcla cremosa de queso feta, huevos y yogur, horneado hasta obtener una textura dorada y crujiente por fuera, y suave y jugosa por dentro. Su origen se remonta a la época otomana, cuando la influencia de la cocina turca introdujo el uso de la masa filo en los Balcanes, adaptándose posteriormente con ingredientes locales como el queso feta búlgaro.
El sabor de la Banitsa es una perfecta combinación de salado y cremoso, con el queso feta aportando su característico sabor intenso y ligeramente ácido, equilibrado por la suavidad del yogur y los huevos. La textura es verdaderamente especial: capas crujientes de masa que se deshacen en la boca, contrastando con el relleno húmedo y cremoso. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial única, donde la grasa del queso se funde con la ligereza de la masa, creando una armonía de sabores que ha conquistado paladares durante generaciones.
Tradicionalmente, la Banitsa se prepara para ocasiones especiales como Navidad, Año Nuevo y celebraciones familiares, aunque también es común encontrarla como plato principal en comidas diarias. En Bulgaria, existe la costumbre de esconder pequeños mensajes de papel con deseos dentro de la Banitsa durante la Nochebuena, convirtiendo su consumo en un ritual lleno de significado y esperanza para el año venidero.
Para presentar la Banitsa de manera tradicional, se sirve cortada en porciones triangulares o cuadradas, mostrando claramente las capas de masa y relleno. Se puede acompañar con una ensalada fresca de tomate y pepino, o simplemente disfrutarla sola como un plato completo. La Banitsa se sirve caliente recién salida del horno, aunque también es deliciosa a temperatura ambiente, lo que la hace perfecta para picnics o comidas al aire libre.
Un consejo importante para lograr la Banitsa perfecta es no escatimar en la cantidad de mantequilla entre las capas de masa, ya que esto garantiza esa textura crujiente y dorada característica. Además, es fundamental dejar reposar la Banitsa unos minutos después de hornearla antes de cortarla, permitiendo que el relleno se asiente y las capas mantengan su estructura. La calidad del queso feta es clave para el sabor final, por lo que se recomienda utilizar queso feta búlgaro auténtico si es posible.
La versatilidad de la Banitsa permite numerosas variaciones, desde la clásica con queso hasta versiones con espinacas, calabaza o incluso carne picada. Sin embargo, la receta tradicional sigue siendo la más apreciada y representa el corazón de la cocina búlgara familiar. Este plato no solo alimenta el cuerpo, sino que también conecta a las personas con sus raíces culturales y tradiciones culinarias.
Añade 300g de espinacas cocidas y escurridas al relleno de queso para una versión más vegetal.
Sustituye el queso feta por requesón y añade azúcar, canela y pasas para una versión dulce tradicional.
Guarda la Banitsa sobrante en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, coloca en el horno a 160°C durante 10-15 minutos o en el microondas por 1-2 minutos.
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