Un batido ligero y antioxidante, listo en minutos

Si no quieres que se estropee al final, controla la cantidad de agua. Empieza con los 300 ml y añade más solo si, tras probarlo, lo ves necesario. Es más fácil corregir un batido espeso que uno aguado.
La pizca de sal no es opcional; es lo que hace que el dulzor de la miel y el sabor de los arándanos se noten más. Si usas arándanos congelados, déjalos fuera unos minutos para que no sobrecarguen el motor de la licuadora y se integren mejor.
Para la textura perfecta, licua a velocidad alta durante 1-2 minutos sin prisa. Si queda algún grumo, dale un minuto más. Si lo prefieres más espeso y frío, añade unos cubitos de hielo al licuar en lugar de más agua.
Sírvelo al momento. Si lo guardas, se separará el agua de la fruta. Si no tienes miel, el sirope de agave funciona igual, y la esencia de vainilla le da un punto redondo. Decora con unos arándanos frescos para que quede apetitoso.
Añade un puñado de espinacas frescas o kale para aumentar el contenido de vitaminas y minerales.
Combina los arándanos con piña y coco rallado para un sabor más exótico.
Incorpora una cucharada de proteína en polvo de vainilla o frutos rojos para un batido post-entrenamiento.
Guardar en un recipiente hermético en la nevera. Mezclar bien antes de servir, ya que puede separarse.
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23 de febrero de 2026
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