Batido cremoso y refrescante, listo en minutos

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: asegúrate de que la pulpa de guanábana esté completamente libre de semillas. Son amargas y arruinan la textura. Usa una cuchara para sacar la pulpa blanca, revisándola bien.
El punto de partida es usar leche bien fría. Esto es clave para que el batido salga refrescante desde el primer sorbo, sin necesidad de añadir hielo que lo aguace. Licúa todo a velocidad alta durante 1-2 minutos hasta que esté homogéneo.
Con el azúcar, ve con cuidado. La guanábana ya es dulce de por sí. Mi consejo es empezar con las dos cucharadas, probar y luego ajustar. Si usas leche vegetal, quizá necesites un poco más. La esencia de vainilla redondea muy bien el sabor, no la saltes.
Si la textura no te convence, es fácil arreglarlo: si queda muy espeso, añade un chorrito más de leche. Si queda muy líquido, echa un poco más de pulpa. Sírvelo al momento, no lo dejes esperando porque se puede separar. Para decorar, una rodaja de fruta y una hoja de menta fresca le dan un toque visual impecable con cero esfuerzo.
Añade medio plátano maduro a la licuadora para obtener un batido más espeso y con un sabor más complejo.
Combina la guanábana con otras frutas tropicales como piña, mango o maracuyá para crear una mezcla explosiva de sabores.
Añade una cucharada de proteína en polvo de vainilla o sin sabor para convertir este batido en un recuperador post-entrenamiento.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Mezclar bien antes de servir, ya que puede separarse.
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23 de febrero de 2026
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