Una bebida cremosa que equilibra el cacao con el toque ácido del yogur

Antes de ponerte con todo, mira esto: el yogur líquido debe estar a temperatura ambiente. Si lo añades frío a la leche caliente, se puede cortar y arruinar la textura sedosa que buscamos.
Calienta la leche a fuego medio, pero sin que llegue a hervir. Cuando esté tibia, es el momento de añadir el cacao en polvo sin azúcar, el azúcar moreno y la pizca de sal. Bate con un batidor de varillas con energía para disolver bien todos los grumos; es el paso clave para que no queden terrones.
Aquí viene otro punto delicado: retira la olla del fuego y deja que la mezcla de cacao se temple un minuto antes de incorporar el yogur y la vainilla. Así el choque de temperatura es menor y el yogur se integra mejor, sin cuajarse.
Mi consejo es que uses tazas precalentadas con agua caliente y las seques. Sirve la bebida inmediatamente, no la dejes en la olla, porque con el calor residual el yogur puede empezar a separarse. Si prefieres endulzarla más, ajusta el azúcar al final, una vez probada.
Sustituye la leche entera por leche de almendras o avena, y el yogur líquido por yogur de soja natural. Ajusta el dulzor al gusto.
Prepara la mezcla sin calentar, bate todos los ingredientes y sirve sobre hielo. Perfecta para días calurosos.
Añade una pizca de canela, chile en polvo y una pizca de pimienta negra para un toque auténticamente mexicano.
Guarda la bebida sobrante en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta suavemente a fuego bajo antes de servir, removiendo constantemente.
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23 de febrero de 2026
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