La salsa bechamel perfecta, cremosa y sin grumos, preparada en minutos

La bechamel es una de las salsas madre de la cocina francesa, creada en el siglo XVII por el chef Louis de Béchameil, mayordomo del rey Luis XIV. Esta versión adaptada para Thermomix mantiene toda la tradición y elegancia de la receta original, pero con la facilidad y precisión que ofrece este electrodoméstico. La salsa bechamel es la base de innumerables platos clásicos, desde lasañas y canelones hasta croquetas y gratinados, siendo un elemento fundamental en la gastronomía europea.
La textura de una buena bechamel debe ser sedosa, cremosa y completamente libre de grumos, con un equilibrio perfecto entre la suavidad de la leche y el sabor tostado de la mantequilla y la harina. En boca, debe presentar una sensación aterciopelada que recubre el paladar sin resultar empalagosa, con un sabor lácteo ligeramente salado que realza sin dominar los ingredientes que acompañe.
La preparación en Thermomix garantiza una cocción uniforme y constante, evitando los temidos grumos que suelen aparecer cuando se mezcla la harina con líquidos calientes. El sistema de calentamiento controlado y la velocidad de las cuchillas crean una emulsión perfecta entre la grasa y los líquidos, resultando en una salsa impecable cada vez que se prepara.
Para la presentación, la bechamel debe servirse inmediatamente después de preparada, manteniéndose caliente en un recipiente con tapa para evitar que se forme una capa superficial. Si se va a utilizar como base para otros platos, es importante ajustar la consistencia según la receta final: más espesa para croquetas, más líquida para gratinados.
Esta versión casera supera ampliamente a cualquier bechamel industrial, tanto en sabor como en textura, y permite controlar completamente los ingredientes utilizados. Es especialmente útil para personas con intolerancias, ya que se puede adaptar fácilmente usando leches vegetales o sin lactosa.
Un consejo final: la nuez moscada recién rallada es el toque secreto que eleva esta salsa de lo ordinario a lo extraordinario. Su aroma cálido y ligeramente picante complementa perfectamente el perfil lácteo de la bechamel, creando una armonía de sabores que perdura en el paladar.
Añadir 100g de queso parmesano rallado al final de la cocción y mezclar 1 minuto a velocidad 4.
Incorporar 200g de espinacas cocidas y escurridas al vaso junto con la leche para obtener una versión verde.
Sustituir la leche entera por leche sin lactosa o bebida vegetal de almendras sin azúcar.
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente en contacto con la superficie para evitar que se forme piel, y refrigerar. Calentar a fuego lento removiendo constantemente antes de usar.
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