Berenjenas asadas con ajo, guindilla y queso feta

El secreto para que salga bien está en conseguir que los cubos de berenjena queden bien dorados por fuera pero tiernos por dentro. Para eso, es clave distribuirlos en una sola capa en la bandeja y darles la vuelta a mitad del tiempo de horneado (20-25 minutos). Si los amontonas, se cocerán al vapor y no se dorarán.
El otro punto delicado es el ajillo. Sofríe el ajo picado y la guindilla a fuego medio-bajo solo hasta que huela bien, sin que se dore. Si se quema, amarga todo el aliño. Retira la sartén del fuego y añade entonces el vinagre para que se integre con el calor residual.
Mezcla las berenjenas recién salidas del horno, aún calientes, con el aliño. Así absorben mejor todo el sabor. Añade los tomates y aceitunas, pero reserva la albahaca y el queso feta para el final, justo al servir. La albahaca se marchita y el queso se deshace demasiado si los mezclas antes.
Si no tienes guindilla seca, usa una pizca de cayena o un trocito de chile fresco. El queso feta se puede sustituir por queso de cabra desmenuzado. Esta ensalada gana sabor si la dejas reposar un rato, así que puedes prepararla con antelación y añadir los toques finales después. Guárdala en la nevera hasta dos días.
Añade una mezcla de orégano, tomillo y romero fresco al aliño para intensificar los sabores mediterráneos.
Espolvorea piñones tostados por encima para añadir textura crujiente y un sabor a nuez que complementa perfectamente la berenjena.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Añadir la albahaca fresca y el queso feta justo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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