Crujientes galletas de almidón de yuca brasileñas

Los biscoitos de polvilho son unas deliciosas galletas crujientes originarias de Brasil, elaboradas con polvilho, un almidón de yuca que les otorga una textura única y aireada. Estas galletas son un clásico de la cocina brasileña, especialmente populares en las regiones del sureste y noreste del país, donde se consumen como aperitivo o acompañamiento en diversas ocasiones sociales.
La textura de los biscoitos de polvilho es verdaderamente especial: crujientes por fuera y ligeramente huecas por dentro, con una sensación de derretirse en la boca. El sabor es suave y ligeramente salado, aunque existen versiones dulces que incorporan azúcar. La magia de estas galletas reside en la fermentación de la masa, que crea pequeñas burbujas de aire que se expanden durante el horneado.
Tradicionalmente, los biscoitos de polvilho se preparan con huevos, leche, mantequilla y el característico polvilho doce o azedo (dulce o agrio). La versión más común utiliza polvilho doce, que produce galletas más ligeras y aireadas. El proceso de amasado es crucial para incorporar aire a la masa, lo que garantiza esa textura esponjosa tan característica.
Para la presentación, se recomienda servir los biscoitos de polvilho recién horneados, aún tibios, en una cesta forrada con un paño de cocina para mantener su temperatura. Son perfectos para acompañar cafés, tés o como aperitivo antes de las comidas principales. Su aspecto dorado y ligeramente irregular es parte de su encanto artesanal.
Estas galletas son versátiles y pueden adaptarse a diferentes ocasiones: desde reuniones familiares informales hasta celebraciones más formales. Su preparación relativamente sencilla las hace accesibles incluso para cocineros principiantes, aunque dominar la textura perfecta requiere cierta práctica.
Un consejo importante es no abrir el horno durante los primeros minutos de horneado, ya que el cambio brusco de temperatura podría hacer que las galletas se desinflen. También es fundamental dejar reposar la masa el tiempo suficiente para que fermente adecuadamente y desarrolle su textura característica.
Agregar 100g de queso parmesano rallado a la masa para obtener una versión salada y sabrosa.
Reducir la sal a una pizca y agregar 100g de azúcar a la masa para obtener galletas dulces.
Incorporar 2 cucharadas de hierbas finas (orégano, tomillo, romero) para un sabor aromático.
Dejar enfriar completamente antes de almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente. No refrigerar para mantener la textura crujiente.
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