Un postre esponjoso y aromático con el dulzor natural de las fresas

El bizcocho de fresa con canela es un clásico de la repostería española que combina la frescura de las fresas con el cálido aroma de la canela. Este postre tiene sus raíces en las tradiciones familiares de la cocina mediterránea, donde las frutas de temporada se incorporaban a las masas para crear dulces caseros que endulzaban las meriendas y celebraciones especiales. La combinación de fresa y canela crea un equilibrio perfecto entre lo frutal y lo especiado, resultando en un sabor que recuerda a los postres de la abuela pero con un toque moderno.
La textura de este bizcocho es particularmente especial: esponjosa y húmeda gracias a las fresas que liberan su jugo durante la cocción, creando pequeños bolsillos de sabor que estallan en cada bocado. La canela molida se integra perfectamente en la masa, aportando notas cálidas que complementan sin opacar el sabor principal de las fresas. La miga es tierna y ligera, con una corteza dorada que aporta un contraste de texturas delicioso.
Para la presentación, se puede espolvorear azúcar glas por encima o decorar con fresas frescas cortadas en rodajas finas. Una opción elegante es servir el bizcocho acompañado de una bola de helado de vainilla o nata montada, que realza los sabores y añade cremosidad. También se puede cortar en porciones individuales y decorar con hojas de menta fresca para un toque de color y frescura.
Este postre es ideal para cualquier ocasión, desde meriendas familiares hasta celebraciones más formales. Su preparación es sencilla pero el resultado siempre impresiona, convirtiéndolo en una receta de confianza para cualquier cocinero. La clave está en usar fresas maduras y de buena calidad, ya que son el ingrediente estrella que define el sabor final del bizcocho.
En cuanto a consejos prácticos, es importante no sobremezclar la masa para mantener la esponjosidad característica. Las fresas deben estar bien secas después de lavarlas para evitar que añadan demasiada humedad a la mezcla. La canela debe ser recién molida si es posible, ya que su aroma será más intenso y auténtico.
Finalmente, este bizcocho mejora su sabor si se deja reposar unas horas después de hornearlo, permitiendo que los sabores se integren completamente. Se puede conservar perfectamente durante varios días en un recipiente hermético, manteniendo su textura y frescura.
Añadir 100g de chocolate negro picado a la masa junto con las fresas
Sustituir los huevos por 3 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 9 cucharadas de agua, y usar leche vegetal
Hornear en moldes individuales durante 20-25 minutos para porciones individuales
Guardar en un recipiente hermético una vez completamente frío. Se puede conservar hasta 4 días manteniendo su textura y sabor.
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