Un bizcocho húmedo y esponjoso con mango maduro y canela

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no usar mango lo suficientemente maduro. Es el ingrediente clave: debe estar blando y dulce para aportar humedad y sabor sin necesidad de añadir más grasa. Si no está en su punto, el bizcocho puede quedar seco y falto de gusto.
Para la masa, bate bien los huevos con el azúcar hasta que estén pálidos y espumosos. Esto incorpora aire y es lo que garantiza esa miga esponjosa. Luego, añade el aceite en hilo fino y el puré de mango. Cuando combines con los ingredientes secos, hazlo con movimientos envolventes y suaves para no perder ese aire.
El horneado es otro momento crítico. Precalienta siempre el horno a 180°C y no abras la puerta antes de tiempo. La prueba del palillo es infalible: debe salir completamente limpio del centro, lo que suele llevar unos 40-45 minutos. Si lo sacas antes, se hundirá. Déjalo enfriar 10 minutos en el molde antes de desmoldar; si lo intentas antes, se puede romper.
Un truco práctico: reserva unos cubos de mango para añadirlos al final, justo antes de hornear. Así tendrás sorpresas jugosas en la miga. Si no tienes azúcar glas para decorar, no pasa nada, el bizcocho está bueno tal cual. Guárdalo en un recipiente hermético y aguantará bien unos días, aunque es mejor el primer día.
Añadir 50g de coco rallado a la masa y sustituir 50ml de aceite por leche de coco.
Sustituir los huevos por 3 cucharadas de semillas de chía hidratadas en 9 cucharadas de agua, y usar azúcar de caña integral.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Se puede congelar por hasta 1 mes.
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23 de febrero de 2026
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