Bizcocho esponjoso con manzana y un toque de anís

Si no quieres que se estropee al final, controla el punto de las manzanas. Si las cortas demasiado grandes, se hundirán; si son muy pequeñas, se desharán. Cúbrelas con zumo de limón para que no se oxiden y escúrrelas bien antes de añadirlas a la masa, o aportarán demasiada humedad.
La clave de la esponjosidad está en batir bien los huevos con el azúcar hasta que estén pálidos y espumosos. Ese aire es el que levanta la masa. Cuando añadas los ingredientes secos, hazlo con movimientos envolventes suaves y para justo cuando se integren. Si mezclas en exceso, el bizcocho quedará denso.
Para el horneado, precalienta siempre el horno y no lo abras antes de tiempo. La prueba del palillo es infalible: debe salir completamente limpio. Si aún tiene miga pegada, necesita unos minutos más. Déjalo enfriar en el molde solo 10 minutos antes de desmoldar, para que no se humedezca la base.
El glaseado es opcional, pero si lo haces, el bizcocho debe estar completamente frío. Si está tibio, el glaseado se derretirá. Mi consejo: si no tienes anís para el glaseado, usa leche o agua. Se conserva bien tapado a temperatura ambiente 2-3 días.
Añade 80 g de pasas remojadas en anís a la masa junto con las manzanas
Sustituye la harina de trigo por 300 g de mezcla de harinas sin gluten y añade 1 cucharadita de goma xantana
Reemplaza los huevos por 4 cucharadas de semillas de chía mezcladas con 12 cucharadas de agua, y usa leche vegetal en lugar de anís
Guardar el bizcocho completamente frío en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Se conserva bien hasta 5 días. No refrigerar para mantener su textura esponjosa.
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23 de febrero de 2026
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