Un clásico francés reinventado con toques mediterráneos

La Blanquette de Veau es un plato tradicional francés que se remonta al siglo XVIII, originario de la región de París. Se caracteriza por su técnica de cocción blanca, donde la carne no se dora previamente, manteniendo así su color pálido y textura tierna. Esta versión incorpora influencias del sudoeste francés y un toque cítrico de limón que refresca la salsa cremosa.
El sabor es delicado pero complejo: la ternera se deshace en la boca, acompañada por una salsa suave de vino blanco, crema y caldo de verduras. El limón añade una nota ácida que equilibra la riqueza de la crema, mientras que las hierbas provenzales aportan aromas mediterráneos. La textura es cremosa y reconfortante, perfecta para días fríos.
La presentación tradicional se realiza en una fuente honda, con la carne en el centro rodeada por la salsa cremosa y las verduras. Se suele acompañar con arroz blanco o puré de patatas, que absorben perfectamente la salsa. Para una presentación más elegante, se puede decorar con perejil fresco picado y rodajas finas de limón.
Este plato es ideal para ocasiones especiales donde se busca impresionar sin esfuerzo excesivo. La cocción lenta garantiza una carne extremadamente tierna, y la salsa se puede preparar con antelación. Es un plato que mejora con el tiempo, por lo que prepararlo un día antes realza aún más sus sabores.
Para conseguir la textura perfecta, es fundamental no dorar la carne antes de cocerla. Este es el secreto de la 'blanquette' (que significa 'blanquear'). La cocción a fuego lento en líquido mantiene la ternura y el color pálido característico. El toque final de yema de huevo y crema debe añadirse fuera del fuego para evitar que se corte.
El vino blanco utilizado debe ser seco pero aromático, preferiblemente de la región del sudoeste francés como un Bergerac o un Gaillac. Las hierbas provenzales (tomillo, romero, laurel) son esenciales para el bouquet aromático. El limón, aunque no tradicional, moderniza el plato y lo hace más fresco.
Sustituir la ternera por muslos de pollo deshuesados. Reducir el tiempo de cocción a 45 minutos.
Utilizar harina de maíz o arrurruz en lugar de harina de trigo para espesar la salsa.
Reemplazar la ternera por setas portobello y calabaza. Utilizar caldo de verduras y omitir las yemas de huevo.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar suavemente a fuego bajo, removiendo ocasionalmente. No congelar debido a la salsa cremosa.
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