Deliciosos brownies rubios con chocolate blanco y nueces tostadas

Los blondies son la versión rubia de los tradicionales brownies, una delicia americana que ha conquistado paladares en todo el mundo. A diferencia de los brownies de chocolate, los blondies se elaboran con mantequilla morena, lo que les confiere un sabor a caramelo único y una textura densa y húmeda que se deshace en la boca.
El origen de los blondies se remonta a mediados del siglo XX en Estados Unidos, donde se popularizaron como una alternativa más suave a los intensos brownies de chocolate. Su nombre proviene de su color dorado característico, resultado de la combinación de mantequilla morena y azúcar moreno, que al hornearse crean ese tono rubio tan distintivo.
La textura de estos blondies es simplemente perfecta: crujientes por fuera y tiernos por dentro, con trozos de chocolate blanco que se derriten suavemente y nueces tostadas que aportan un contraste crujiente. Cada bocado es una experiencia de sabores que combina la dulzura del caramelo con la cremosidad del chocolate blanco y el toque terroso de las nueces.
Para la presentación, se recomienda cortar los blondies en cuadrados perfectos una vez que se hayan enfriado completamente. Puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima o decorar con unas hojas de menta fresca para un toque de color. También puedes servir los blondies ligeramente calientes con una bola de helado de vainilla, creando un contraste de temperaturas que realza todos los sabores.
Estos blondies son ideales para cualquier ocasión, desde una merienda informal hasta una cena elegante. Su versatilidad los convierte en un postre imprescindible en cualquier recetario, y su facilidad de preparación los hace accesibles incluso para principiantes en la repostería.
Un consejo importante es no sobrehornear los blondies, ya que deben quedar ligeramente húmedos en el centro para mantener esa textura característica. El borde debe estar dorado y firme, pero el centro debe seguir teniendo un aspecto brillante y ligeramente húmedo al sacarlos del horno.
Añade 100g de caramelo salado en trozos pequeños junto con el chocolate blanco para un contraste dulce-salado irresistible.
Sustituye la harina de trigo por 250g de mezcla de harinas sin gluten para una versión apta para celíacos.
Usa mantequilla vegetal y sustituye los huevos por 2 cucharadas de semillas de lino molidas mezcladas con 6 cucharadas de agua.
Almacenar en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Se pueden congelar hasta por 3 meses, envueltos individualmente en film transparente.
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