Cerdo glaseado sobre hummus de remolacha, un aperitivo con truco

Lo que más se nota en el resultado final es la textura del hummus. Si no es suave y cremoso, el conjunto pierde. Para lograrlo, añade el aceite de oliva en hilo fino mientras el procesador está en marcha, como si fuera una mayonesa. Y hazlo con antelación: dejarlo reposar en la nevera integra los sabores y mejora la consistencia.
Con el cerdo hay dos puntos clave. Primero, el corte: cubos de 2 cm es el tamaño justo para que se cocinen rápido por dentro sin quemarse por fuera. Segundo, no te saltes el paso de escurrir la marinada antes de dorar. Si la echas toda de golpe, el cerdo se hervirá en lugar de dorarse. Primero marca la carne a fuego vivo, luego añade la salsa reservada para formar el glaseado.
Si el hummus te queda demasiado espeso, corrige la textura añadiendo un poco de agua de la cocción de los garbanzos, no más aceite. Para el marinado, si no tienes jengibre fresco, usa media cucharadita de jengibre en polvo; el resultado será similar. Monta los bocaditos justo antes de servir, con el cerdo aún caliente. El contraste de temperaturas es parte de la gracia.
Sustituir el cerdo por cubos de berenjena asada o champiñones salteados.
Añadir una pizca de pimentón picante o unas gotas de salsa de chile al hummus.
Espolvorear con pistachos picados o almendras fileteadas para añadir textura crujiente.
Guardar el hummus y el cerdo por separado en recipientes herméticos. El hummus dura hasta 3 días, el cerdo cocido hasta 2 días. Recalentar el cerdo suavemente antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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