Deliciosos aperitivos crujientes rellenos de pollo y apio con salsa de tomate casera

Estos bocaditos de pollo con apio y salsa de tomate son una opción perfecta para cualquier reunión o evento social. Se trata de una receta tradicional española que combina la suavidad del pollo con el crujiente del apio, todo envuelto en una masa ligera y frita hasta conseguir un dorado perfecto. La salsa de tomate casera añade un toque ácido y dulce que complementa maravillosamente el sabor del pollo.
El origen de estos bocaditos se remonta a las tascas y bares tradicionales españoles, donde se servían como tapas para acompañar una cerveza o un vino. Con el tiempo, se han convertido en un clásico de la cocina de aperitivos, ideal para fiestas, celebraciones familiares o simplemente para disfrutar como entrante antes de una comida principal. La combinación de texturas es verdaderamente deliciosa: exterior crujiente, interior jugoso y el contraste refrescante del apio.
En cuanto al sabor, estos bocaditos ofrecen una experiencia gastronómica equilibrada. El pollo aporta su característico sabor suave y proteico, mientras que el apio añade notas frescas y ligeramente amargas que cortan la grasa de la fritura. La salsa de tomate, preparada con tomates maduros y especias, proporciona el toque final de acidez y dulzor que realza todos los sabores.
Para la presentación, se recomienda servir los bocaditos calientes sobre una fuente amplia, acompañados de la salsa de tomate en un bol aparte o en pequeñas cazuelitas individuales. Se pueden decorar con unas hojas de perejil fresco o cilantro para añadir color. La disposición en círculo o en pirámide hace que el plato sea visualmente atractivo y fácil de compartir entre los comensales.
Estos bocaditos son versátiles y se pueden adaptar a diferentes ocasiones. Para eventos más formales, se pueden hacer de tamaño más pequeño y servir con palillos decorativos. En reuniones familiares, se pueden preparar en mayor cantidad y acompañar con diferentes salsas además de la de tomate, como alioli o salsa tártara.
Un consejo importante es servir los bocaditos inmediatamente después de freírlos para mantener su textura crujiente. Si necesitas prepararlos con antelación, puedes freírlos y mantenerlos calientes en el horno a temperatura baja hasta el momento de servir. La salsa de tomate se puede preparar con horas de antelación e incluso mejora su sabor al reposar.
En lugar de freír, coloca los bocaditos en una bandeja de horno engrasada y hornea a 200°C durante 20-25 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Añade 100g de queso mozzarella rallado a la mezcla de pollo para obtener bocaditos con corazón fundido.
Añade una cucharadita de guindilla picada o unas gotas de salsa picante a la salsa de tomate para quienes prefieran un toque picante.
Guarda los bocaditos cocinados en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, colócalos en el horno a 180°C durante 10 minutos o en el microondas durante 1-2 minutos. La salsa de tomate se puede guardar por separado en un recipiente hermético.
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