Bogavante asado con mantequilla dorada y aromática

Si quieres que siempre te salga bien, fija tu atención en la mantequilla noisette. El punto exacto es cuando adquiere un color dorado-nuez y huele a avellana tostada; si pasa de ahí, se quema y amarga. Retírala del fuego en cuanto llegue, aproximadamente a los 5-7 minutos.
Con el bogavante, el truco está en el sellado. Calienta bien el aceite y coloca las mitades con la carne hacia abajo para que se forme una costra que selle los jugos. Luego, al horno, pero no te pases: 8-10 minutos a 200°C suelen bastar. La carne debe quedar opaca y firme, pero no seca.
Si usas bogavante vivo, el paso de aturdirlo en agua hirviendo 1 minuto es clave para manejarlo con seguridad. Al partirlo, retira el saco intestinal (esa línea negra) y las branquias. Para la mantequilla, añade el ajo picado justo al retirarla del fuego; el calor residual será suficiente para cocinarlo sin que se queme.
Sirve todo inmediatamente. El contraste entre el bogavante caliente y la mantequilla recién hecha es lo que hace el plato. Si no tienes bogavante fresco de calidad, es mejor posponerlo; aquí los ingredientes son lo principal.
Añadir tomillo, romero y estragón a la mantequilla noisette para un toque mediterráneo
Incorporar una pizca de guindilla en polvo o unas gotas de salsa picante a la mantequilla
Deglasar la sartén del bogavante con vino blanco seco antes de añadir la mantequilla noisette
Guardar el bogavante y la mantequilla por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. Recalentar el bogavante suavemente en el horno y la mantequilla a baño maría.
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23 de febrero de 2026
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